Nueva investigación: cerdos maltratados en Aragón. Firma y exige justicia

Grandes camadas en cerdas: más crías, más muerte


Las camadas cada vez más grandes en granjas españolas aumentan la mortalidad de lechones y el sufrimiento de las cerdas. Este artículo revela cómo la búsqueda de producción rápida tiene un alto precio para millones de animales.

En las últimas décadas, la industria porcina ha impulsado la selección genética de cerdas capaces de tener camadas cada vez más numerosas. Lo que se presenta como un logro de eficiencia productiva tiene un alto coste: el bienestar de las madres y de sus crías.

Históricamente, las cerdas han tenido camadas más pequeñas que las que se observan hoy en muchas granjas industriales. Sin embargo, la selección genética intensiva ha transformado progresivamente su biología reproductiva. Actualmente, los intereses productivos han logrado que las cerdas paran un número cada vez mayor de lechones, a menudo por encima de su capacidad natural para alimentarlos y cuidarlos.

Una cerda puede llegar a tener entre 12 y 20 lechones por parto [1], esto provoca que muchos lechones compitan ferozmente por los pezones para alimentarse y que los más débiles mueran de hambre o sean aplastados como lo descubrimos en nuestra más reciente investigación en granjas de Aragón.

En teoría, estos animales deberían ser reubicados con cerdas nodrizas para poder sobrevivir, pero en la práctica esto rara vez ocurre. La realidad es más simple y cruel: se les deja morir.

En muchos casos, los trabajadores retiran a los lechones muertos horas o incluso días después. Mientras tanto, los que sobreviven continúan compitiendo por un espacio en el cuerpo de la madre para alimentarse. La supervivencia depende de la fuerza con la que logren abrirse paso entre sus hermanos.

El cuerpo de las madres al límite

Las cerdas reproductoras son sometidas a una presión biológica extrema, con embarazos continuos y apenas descanso entre partos. Esto genera un desgaste físico tan severo que muchas presentan prolapsos, infecciones y heridas abiertas.

Además del daño físico, muchas cerdas desarrollan problemas locomotores debido al peso que deben soportar durante la gestación y a las condiciones del suelo en las granjas intensivas. Cojeras, inflamaciones articulares y dificultades para levantarse son problemas habituales que se agravan con cada nuevo ciclo reproductivo.

Cada parto se convierte en una carga más difícil de soportar. En granjas españolas documentadas por Igualdad Animal, se observaron cerdas con úteros prolapsados, signos de agotamiento e inflamaciones tras parir.

A pesar de ello, son mantenidas en producción hasta que su cuerpo ya no responde, momento en el que son enviadas al matadero.

Investigación de Igualdad Animal en granjas de cerdos de Aragón, 2026.

La mortalidad, una cifra asumida en las grandes camadas

En España, la mortalidad de los lechones ronda el 15%, y puede alcanzar el 20% si se incluyen los mortinatos (crías que nacen muertas) [2]. Estas cifras no son el resultado de un accidente: son el resultado directo de un modelo que prioriza la cantidad de nacimientos por encima de la supervivencia.

Cada muerte es considerada una “pérdida asumible” dentro del balance de la industria. Pero detrás de esas cifras hay millones de animales que nunca tuvieron una oportunidad de vivir.

Un modelo basado en la producción sin límites

El objetivo de las granjas intensivas es producir más carne en menos tiempo. Para lograrlo, se empuja a las cerdas a sus límites físicos, se recortan los gastos que no generan beneficios y se normaliza la muerte como parte del proceso.

España, principal productor de carne de cerdo de Europa, exporta más de 5 millones de toneladas cada año, el 25% del total europeo [3]. Pero ese liderazgo tiene un precio: el sufrimiento sistemático de los animales que hacen posible este negocio.

Hacia un cambio necesario

El problema de las grandes camadas no es un fallo técnico, sino una consecuencia previsible de un sistema que mide la vida en términos de rentabilidad.
Hablar de bienestar animal en un modelo que exige productividad constante es una contradicción.

Reducir el consumo de carne y apostar por alternativas vegetales no solo es una elección personal, es una forma directa de reducir el sufrimiento de millones de cerdos que nunca deberían haber nacido para morir. Visita Love Veg para obtener más información y recetas.

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Fuentes

[1] Igualdad Animal, Investigación en granjas de cerdos en Aragón, 2025.

[2] Universidad de Murcia, Factores que afectan la tasa de mortalidad neonatal de los lechones.

[3] Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), 2022.


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