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Descargas eléctricas a vacas en una granja de Asturias: la Consejería sigue sin actuar tras la denuncia de Igualdad Animal

Hemos documentado, en una ganadería de Navia, la existencia de un «cable pastor» que da descargas a las vacas cuando arquean el lomo para defecar u orinar. Tras nuestra denuncia, el SEPRONA inspeccionó la explotación y remitió el acta a la Consejería de Medio Rural y Política Agraria del Principado de Asturias. Más de un año después, no consta que se haya abierto ningún procedimiento sancionador.
21 de octubre del 2026
Actualizado: 21 de octubre del 2026
Diego Juarros Celestén
Productor de Contenidos de Campaña

Un cable para castigar un gesto natural

Entre noviembre de 2023 y febrero de 2024, llevamos a cabo una investigación en once granjas de producción de leche en Asturias. Los resultados, que presentamos en mayo de 2025, mostraron la separación de madres y terneros, golpes, anillos en la nariz y el uso de descargas eléctricas.

En una de esas explotaciones, Ganadería El Ferreiro S.C., situada en el concejo de Navia, documentamos un sistema conocido como «cable pastor» o «pastor eléctrico»: un cable electrificado colocado sobre el lomo de las vacas.

Cuando una vaca arquea el cuerpo para defecar u orinar, puede tocar el cable con el lomo y recibir descargas eléctricas, con el objetivo de obligarla a retroceder para que sus excrementos caigan fuera de la zona donde se tumba a descansar.

El SEPRONA confirmó la existencia del cable

En mayo de 2025 denunciamos los hechos y solicitamos con urgencia una inspección del SEPRONA. El 21 de mayo de 2025, agentes de la patrulla del SEPRONA de Luarca inspeccionaron la granja y encontraron el «cable pastor», que en ese momento estaba desconectado.

Según el acta de la inspección, el cable se empleaba para provocar descargas eléctricas cuando los animales defecaban, obligándolos a hacerlo fuera de la zona destinada a dormir. Los agentes señalaron una «supuesta infracción» del Real Decreto 1053/2022 y remitieron el acta a la Consejería de Medio Rural y Política Agraria del Principado de Asturias, la autoridad competente para sancionar.

Casi un año para ver el expediente

El 5 de junio de 2025 solicitamos a la Consejería acceso al expediente con la intención de hacer el seguimiento de la denuncia pero no obtuvimos respuesta.

En julio de 2025 acudimos al Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, que el 23 de marzo de 2026 estimó nuestra reclamación y ordenó a la Consejería entregarnos la documentación.

El expediente llegó el 14 de abril de 2026, casi un año después de la inspección. ¿Qué había hecho la Consejería tras recibir un acta del SEPRONA que documentaba un sistema de descargas eléctricas sobre las vacas? Nada.

Ni un procedimiento sancionador, ni una medida administrativa, ni una sola actuación posterior al acta. Ni siquiera consta que alguien volviera a la granja a comprobar si las vacas seguían expuestas a esas descargas.

Seis meses sin respuesta

El 28 de abril de 2026 pedimos formalmente a la Consejería que, basándose en el acta del SEPRONA, iniciara un procedimiento sancionador o justificara el archivo del caso. También trasladamos lo ocurrido a la Presidencia del Principado de Asturias, que el 4 de junio se limitó a remitir el asunto a la propia Consejería.

A día de hoy, seguimos sin respuesta. Por eso vamos a enviar un nuevo requerimiento formal a la Consejería para que cumpla con su obligación: abrir un procedimiento sancionador o explicar de forma motivada por qué no lo hace. No vamos a permitir que este caso se quede olvidado en un cajón.

El propio SEPRONA comprobó la existencia del sistema y levantó un acta por una posible infracción. Más de un año después seguimos preguntando qué ha hecho la Administración. Las autoridades deben actuar y explicar qué medidas han adoptado

Anna Mulà, gerente de Incidencia Legislativa de Igualdad Animal.

Qué dice la normativa

El Real Decreto 1053/20221, que regula el bienestar en las granjas de vacuno, establece que las instalaciones deben permitir el libre movimiento de los animales y que los cubículos deben permitirles tumbarse, levantarse y estar cómodos.

El uso de descargas eléctricas está prohibido con carácter general. Solo se admite en casos muy concretos, como los cercados eléctricos o los dispositivos de amaestramiento. Estos últimos deben estar supervisados por un veterinario y, en ningún caso, pueden utilizarse en vacas gestantes o en el periodo inmediatamente perinatal.

En la misma línea, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)2 señala la restricción de movimiento como uno de los principales problemas de bienestar de las vacas lecheras, por el dolor, el malestar y la frustración que les provoca. Por eso recomienda que no se las mantenga permanentemente atadas.

¿A quién vende su leche esta granja?

Hemos solicitado a la Consejería la información del registro de explotaciones ganaderas. El registro identifica la granja, pero no recoge a quién suministra su leche.

También hemos preguntado a Central Lechera Asturiana si esta explotación forma o ha formado parte de su red de proveedores. El listado público de la compañía incluye tres entradas con el mismo nombre, pero no permite identificar con certeza la granja inspeccionada.

Exigimos a Central Lechera Asturiana que aclare públicamente si esta granja es o ha sido proveedora suya, y que responda a nuestras solicitudes de información. En casos como este la transparencia no es opcional: los consumidores tienen derecho a saber si la leche que compran procede de una explotación donde se han documentado descargas eléctricas sobre las vacas.

Vacas de una explotación asturiana reciben descargas eléctricas.

Lo que la industria láctea no muestra

En España hay 745.417 vacas mayores de 24 meses explotadas para producir leche, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación3, de septiembre de 2026. Como todos los mamíferos, las vacas solo producen leche para alimentar a sus crías. Para mantener la producción, la industria las somete a un ciclo constante de inseminación, parto y ordeño, y las separa de sus terneros poco después de nacer.

Cuando su producción desciende, a menudo con solo 4 a 6 años, son enviadas al matadero. En condiciones adecuadas podrían vivir hasta 25 años.

El «cable pastor» es solo un ejemplo de cómo esta industria trata a las vacas como máquinas de producir leche. Y la inacción de la Administración demuestra que, sin presión social, ni siquiera las normas mínimas de bienestar animal se hacen cumplir.

Ayúdanos a proteger a las vacas

Seguimos exigiendo a la Consejería de Medio Rural y Política Agraria del Principado de Asturias que actúe y explique qué ha hecho en todo este tiempo.

Pero lo ocurrido en Navia no es un hecho aislado. Las descargas eléctricas, las cadenas o la separación de madres y terneros forman parte del día a día de muchas vacas en la industria láctea. Por eso te pedimos que te sumes a nuestra petición para que se proteja a las vacas y a sus terneros de la explotación y el maltrato.

  1. Real Decreto 1053/2022, de 27 de diciembre, por el que se establecen normas básicas de ordenación de las granjas bovinas. ↩︎
  2. EFSA Panel on Animal Health and Welfare (AHAW). (2023). Scientific Opinion on the welfare of dairy cows. EFSA Journal, 21(5), e07993. doi.org ↩︎
  3. MAPA. (2026). Panel Situación Sector Lácteo España – Septiembre 2026. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. ↩︎

Ayuda a los terneros

Los instintos maternales de una vaca fomentan un vínculo tierno con su vulnerable cría. Preserva esta tierna relación eligiendo alternativas de origen vegetal a los productos lácteos.

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