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2 diciembre, 2021

Detectadas prácticas crueles en una explotación porcina intensiva

La investigación realizada por la organización L214 y presentada en España por Igualdad Animal, muetra prácticas crueles en una granja de cerdos de Ortillon (Aube) en el norte de Francia. Las instalaciones investigadas suministran a la marca Herta, propiedad de Casa Tarradellas y Nestle. La carne obtenida de esta granja es utilizada por Herta para su gama de productos de alta calidad que se publicita como respetuosa con el bienestar animal.

Las imágenes de la investigación muestran: animales que viven en un suelo de hormigón cubierto de excrementos, cerdas encerradas en jaulas tan estrechas que ni siquiera pueden darse la vuelta, cerdos enfermos que no reciben atención, algunos con hernias del tamaño de balones de fútbol, otros muchos agonizando, mutilaciones realizadas a los lechones sin anestesia y sacrificios a golpes. 

La investigación, realizada entre agosto y septiembre de 2021, registra además un elevado uso de los antibióticos, incluida la colistina, considerado un medicamento crítico por la OMS, cuyo uso en la cría contribuye a la resistencia a los antibióticos. Pese a ello, muchos cerdos no sobreviven a estas condiciones y mueren en las instalaciones.
La organización L214 ha presentado una denuncia por maltrato y engaño al consumidor. 

En diciembre de 2020, L214 presentó otra investigación que reveló las deplorables condiciones en las que se criaban los cerdos en una granja de la región de Allier que también suministraba a Herta para su cadena de producción de alta calidad. L214 presentó una denuncia por maltrato animal contra Herta por engaño al consumidor. El juicio tendrá lugar en enero de 2022. Esta investigación previa llevó a la cadena de supermercados británica Waitrose a retirar los productos porcinos de Herta de sus estanterías.

Numerosas infracciones de la normativa

Las condiciones de la cría intensiva, siempre perjudiciales para los animales, se ven en estas instalaciones agravadas por numerosas violaciones que multiplican el sufrimiento de los cerdos:

Los lechones más débiles, considerados de escaso potencial económico, son sacrificados golpeándoles en el suelo. Los que no mueren inmediatamente son dejados agonizando en el suelo. Esta práctica rutinaria no se ajusta al reglamento de la UE de 24 de septiembre de 2009 que define el sacrificio de emergencia.

  • El corte de las colas de los lechones se realiza de forma sistemática, aunque esté prohibido hacerlo. 
  • Los dientes de los lechones se cortan con pinzas y también de forma habitual. Sin embargo, la ley insiste en que el método utilizado debe ser adecuado y estar justificado, lo que no ocurre en este caso, ya que el ganadero no ha tomado todas las medidas necesarias para evitar la mordedura de colas (caudofagia).
  • Los lechones son castrados por el método de desgarro del tejido. La castración sin anestesia estará prohibida en Francia a partir del 31 de diciembre de 2021, pero el desgarro de tejidos es un método ilegal desde 2001.
  • Los cerdos heridos y enfermos no reciben atención de forma contraria a los requisitos de la ley. 
  • Las cerdas son golpeadas, lo que está prohibido desde 1982. Las cerdas preñadas en jaulas no tienen acceso permanente al agua, en contra de lo marcado en la legislación. 
  • Los animales no tienen material o estímulos que puedan manipular.
  • Las instalaciones están sucias, los comederos están infestados de parásitos. 


Un arsenal de medicamentos

Pese a que la empresa afirma que los cerdos se producen con la etiqueta de alta calidad “HERTA® filière Préférence”, que exige, entre otras cosas, que se críen sin antibióticos, las imágenes muestran todo un arsenal de medicamentos, incluidos los antibióticos. Entre ellos la colistina, un antibiótico clasificado como crítico y de alta prioridad por la Organización Mundial de la Salud cuyo uso en la ganadería contribuye a fomentar la resistencia a los antibióticos. También está presente la apramicina, un antibiótico aminoglucósido clasificado como crítico por la OMS y la lincomicina, un antibiótico clasificado como de alta prioridad por la OMS. 

Los antibióticos se administran a los cerdos de engorde hasta los 42 días de edad. Las cerdas y los lechones también reciben antibióticos.

Herta engaña a los consumidores

Herta es propiedad de una empresa conjunta entre el Grupo Nestlé (40%) y la empresa española Casa Tarradellas (60%). La marca ocupa el primer lugar en el ranking de las marcas más vendidas en Francia.

En su comunicación, Herta detalla sus compromisos: «Desde 2013, hemos creado nuestra propia cadena de carne de cerdo: “HERTA® s’engage filière Préférence”. Con esta clasificación, HERTA® marca el inicio de una cría moderna y más responsable. […] La “filière Préférence” inicia un enfoque más respetuoso con el medio ambiente y el bienestar de los animales. […] Todos los criadores se comprometen a colaborar con nosotros para mejorar las prácticas de cría».

Sin embargo, Herta no se ha comprometido a prohibir el sufrimiento de los animales e incluso aprueba muchas prácticas ilegales. Herta dice actuar en favor del bienestar animal cuando, como muestra la investigación, los cerdos no se crían en mejores condiciones que en la ganadería estándar. 

«Por segunda vez, L214 revela la otra cara de la moneda de las explotaciones que trabajan para Herta y su producción de alta calidad. La conclusión es clara: estamos ante un gran engaño al consumidor. Lejos de comprometerse a mejorar las prácticas ganaderas, Herta llega a hacer la vista gorda ante numerosas infracciones que agudizan el sufrimiento de los cerdos. Hemos presentamos una denuncia para que Herta asuma sus responsabilidades y se comprometa de una vez a poner fin a estas prácticas ganaderas intensivas» Johanne Mielcarek, portavoz de L214.

En Francia y en Europa, cada vez más empresas de todos los sectores se comprometen a eliminar las peores condiciones de cría y sacrificio de sus productos y estanterías.

«Hoy en día, tanto en Francia como en España el 95% de los cerdos, son criados en explotaciones intensivas, donde pasan sus vidas confinados, sin acceso al aire libre, sin ningún tipo de estímulo, y en muchos casos, como muestra esta investigación, donde ni siquiera se cumple la normativa.  Sin embargo, los ciudadanos ya no toleran este tipo de comportamientos por parte de las empresas» 

Javier Moreno, cofundador de Igualdad Animal.