Nuevo Rescate Abierto: Igualdad Animal rescata a 10 gallinas

Con motivo del Día Internacional de los Derechos de los Animales, Igualdad Animal presenta su tercer rescate abierto, un rescate en el que liberamos a diez gallinas de una granja intensiva para la producción de huevos.

 

Siete activistas de Igualdad Animal (Iván, Javier, Sharon, Eu, Conchi, Jose y David) -asistidos por otros compañeros en el exterior- se han introducido en una granja intensiva de Toledo para rescatar a diez gallinas que vivían privadas de libertad y documentar lo que sucede en estos lugares.

 

Entramos por una de las puertas de la nave que estaba abierta, sin tener que hacer ningún uso de fuerza. En algunas ocasiones, para descubrir la realidad que se oculta tras los herméticos muros de las industrias de explotación animal, tan sólo hay que abrir una puerta y mirar dentro. Decenas de miles de gallinas esperaban en el interior y sólo podríamos rescatar a diez, aquellas para las que ya teníamos un hogar preparado. Durante el rescate nos separamos en varios grupos y mientras unos iban abriendo jaulas y sacando a las presas de esta cárcel y otros documentaban toda la acción, otro grupo grababa en vídeo cómo es la vida de una gallina utilizada por sus huevos. Una carretilla de cadáveres nos recordó que algunas ni siquiera llegan al matadero, que es a donde todas son enviadas cuando desciende su producción de huevos.

 

Una vez con las diez gallinas en cajas preparadas para transportarlas, las llevamos en nuestra furgoneta hasta un refugio temporal tras el que, ya por la mañana, fueron llevadas a un veterinario que las examinó y nos recomendó un tratamiento adecuado para su recuperación. Las gallinas padecían deficiencias de vitaminas, tenían parásitos internos, probablemente osteoporosis por la pérdida de calcio que padecen al poner huevos -así como por no poder ver la luz del sol en toda su vida- y probablemente tenían también el hígado dañado por la comida hiperproteica que eran obligadas a ingerir para obtener de ellas el mayor número posible de huevos.

 

Ocho de las diez apenas les quedaba alguna pluma cubriendo su cuerpo tal y como se aprecia en las fotografías aunque ya se están recuperando.

 

La carencia de vitaminas, los parásitos y el roce con los barrotes de las jaulas les provoca la caída de las plumas. El estrés llevará a que se picoteen entre sí causándose heridas que seguirán abriéndose y agravándose con cada nuevo picoteo. El canibalismo es habitual en los sistemas de explotación de gallinas, por ello, les cortan los picos para reducir el daño y las pérdidas económicas que se producen al descender la producción de huevos y disminuir la calidad de la carne por las heridas.

 

Ahora se encuentran en un lugar idóneo donde son cuidadas y sus necesidades son atendidas, ajenas a cualquier tipo de explotación y donde pueden empezar a disfrutar de sus vidas dando largos paseos bajo el sol, escarbando en la tierra o haciendo sus propios nidos entre la hierba alta sin el temor a que nadie les haga daño cuando dejen de poner huevos.

 

Este rescate se ha realizado en una granja con jaulas de batería compatibles con las jaulas ‘enriquecidas’ o ‘acondicionadas’ que serán obligatorias a partir de 2012 en toda la Unión Europea. Pero en las granjas en que no se utilizan jaulas, ya sean éstas del modelo de batería, acondicionadas u otras- las gallinas siguen siendo privadas de libertad, utilizadas como recursos para beneficio humano y finalmente enviadas al matadero. En España, más de 47 millones de gallinas son víctimas de este sistema de explotación que busca satisfacer la demanda de huevos. Otros 47 millones de pollitos -sus hermanos- son también víctimas de este consumo, aunque frecuentemente sean olvidados y ni siquiera figuren en las estadísticas oficiales. En todas las granjas los pollitos macho son masacrados ya sea siendo triturados vivos o gaseados, porque no ponen huevos ni resulta rentable su explotación para otros fines. 

 

Con este rescate, además de ayudar a las diez gallinas a quienes sacamos de sus jaulas, queremos reivindicar en un día tan importante como el Día Internacional de los Derechos Animales, el fin de la utilización de todos los animales. Este rescate abierto es un acto de desobediencia civil hacia una sociedad y leyes especistas. A día de hoy los demás animales son considerados propiedades de los humanos y, bajo ese prisma, esta acción podría ser vista como un hurto o robo al dueño del centro de explotación. Sin embargo las leyes no siempre son sinónimo de justicia. Hace poco más de un siglo era legal esclavizar a otros humanos y liberarles contravenía las leyes de la época siendo una actividad perseguida y castigada. 

 

Es injusto que consideremos a los demás animales como nuestras propiedades, como si se tratase de objetos bajo nuestra posesión. Todos y cada uno de ellos, al igual que nosotros y nosotras, son individuos con intereses propios que deben ser respetados. Independientemente de las diferencias que pueda haber entre unos y otros, todos somos capaces de sentir y queremos disfrutar de nuestra vida sin ser esclavizados.

 

Queremos recordar que todos podemos contribuir al fin de la explotación animal adoptando un estilo de vida respetuoso con ellos. No participando en su explotación ni consumiendo productos de origen animal estamos también salvando animales de una forma directa.

 

Por la abolición de la esclavitud animal.

 

 

GALERÍA FOTOGRÁFICA DE LA ACCIÓN