El príncipe William pide medidas para detener la caza del rinoceronte mientras participa en la cacería de otros animales

Reino Unido

El príncipe William, duque de Cambridge y segundo en la línea de sucesión a la Corona británica, ha pedido que se tomen medidas para detener el comercio ilegal de cuernos de rinoceronte, advirtiendo del peligro de extinción de esta especie animal.

En este sentido, el joven duque hizo unas declaraciones a la cadena BBC como parte de una campaña para salvar a los rinocerontes:

«Creo que (necesitamos) alertar a la gente de lo delicados y frágiles que son estos animales, y cuanto daño estamos causando a la vida silvestre y al ecosistema natural que la rodea simplemente por nuestra negligencia e ignorancia.»

En su opinión, los que participan en el comercio ilegal de los cuernos de rinoceronte son «ignorantes, egoístas y están totalmente equivocados».

Estas declaraciones a favor de los rinocerontes cazados de manera ilegal, no parecen hacer reflexionar al príncipe sobre su sabida afición por la caza. Este  mismo año, sin ir más lejos, el príncipe William y su hermano viajaron a España para participar en la cacería de ciervos, perdices y jabalíes en  La Garganta, una finca de 12.000 hectáreas en Fuencaliente, Ciudad Real.

Remontándonos más atrás, resulta sorprendente que el príncipe William desafiara en el año 2005 el veto de la cámara de los comunes a la caza del zorro con perros y decidiera realizar esta práctica durante tres horas, aprovechando que la prohibición no entraría en vigor hasta pasados unos meses.

Este hecho tan significativo pone de manifiesto que la legalidad puede verse alterada y no siempre determina que un comportamiento sea justo. Así, quien solo fundamenta sus actos en la legalidad de los mismos, puede verse envuelto en contradicciones éticas tan evidentes como ésta.

Aun considerando muy positivas las declaraciones del príncipe William a favor de los rinocerontes, el hecho de guiarse únicamente por la legalidad y no por la ética, hace que no tenga en cuenta a otras muchas víctimas de la caza.

Legal o no, la caza supone la muerte de individuos que querían seguir viviendo y no importa si hablamos de rinocerontes, elefantes, conejos, perdices o ciervos, si están en peligro de extinción o no. La vida de todos ellos, merece el mismo respeto.

 


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