Igualdad Animal responde al artículo “El foie” de Salvador Sostres

España

Hoy, 16 de julio, un día después de la presentación de nuestra investigación en la granja Momotegi proveedora del restaurante Mugaritz, aparece entre los blogs del diario “El Mundo” un artículo del escritor Salvador Sostres haciendo referencia a nuestra organización y al trabajo que realizamos.

Como era de esperar en alguien que escribió al respecto del terremoto de Haití «Lo de Haití es un drama, pero el mundo, a veces, hace limpieza», mostrando así su nula sensibilidad y solidaridad ante la tragedia que azotó el país caribeño en 2010, los animales y quienes promovemos sus derechos no íbamos a escapar a su cínica visión del mundo. Y es que, según Sostres, quienes nos indignamos ante la explotación y el sufrimiento de los demás animales somos personas enfermas, faltas de cordura y estabilidad.

Resulta significativo que quienes se lucran de la explotación animal sean defendidos públicamente por alguien que realiza, con demasiada frecuencia, declaraciones de marcado carácter racista, clasista y sexista desde los medios que le dan la oportunidad de "expresarse", pese al rechazo mayoritario que estas discriminaciones provocan en la sociedad actual.

 


«Lo de Haití es una manera un poco aparatosa -pero una manera, al fin y al cabo- de limpiar el planeta. Morir es trágico, pero vivir en Haití no puede decirse que sea mucho más agradable.» 15/01/2010

«Las mujeres llevan toda la historia lamentándose (…) las últimas décadas, colectivamente, a través de todos los tópicos tan tediosos y absurdos del feminismo. Y nada han conseguido». 29/03/2010

«Llega el sol y las chicas muestran con total descaro cuáles son sus prioridades y su principal esplendor. La belleza es una característica femenina tal como el talento es una característica masculina». 20/08/2010
 


 

Sin entrar a detallar cada una de las salidas de tono del artículo que Sostres nos dedica, cuya fama de provocador llevó incluso a la plantilla de El Mundo a solicitar su despido, pasamos a aclarar en qué consiste el movimiento por los derechos animales:

El movimiento por los derechos animales no sostiene que los demás animales deban tener los mismos derechos que los seres humanos. El movimiento por los derechos animales promueve que los animales, independientemente de su especie, sean considerados como individuos, no como objetos o mercancías, eliminando por tanto el estatus de propiedad que recae históricamente sobre quienes no son humanos.

Obviamente, no tiene sentido que un pato tenga los mismos derechos legales que un ser humano. Entre otras cosas, porque las preferencias de los patos distan bastante de las de los seres humanos. Por ejemplo, ningún pato precisa que sea reconocido su derecho a la educación o a la libertad de expresión en un medio de comunicación. Sin embargo, tanto los patos como los seres humanos compartimos un mismo interés que debería ser respetado: el interés en no ser dañados y en disponer de libertad para disfrutar de nuestras vidas. Este deseo es común a todos los animales, independientemente de nuestra raza, sexo o especie. Y cualquier persona con un mínimo de sentido común y empatía es capaz de comprender tan sencilla premisa, aunque nos hayan educado durante siglos de forma especista, haciéndonos creer que los animales "están ahí para nuestro provecho".

Los animales están en este mundo por sus propias razones. Cada uno de ellos es un individuo único, irrepetible, como lo es cualquier ser humano. 

Nuestra investigación en la granja Momotegi, al igual que todas las presentadas hasta la fecha, muestra la dramática realidad que padecen los animales explotados para consumo humano. Y mostramos esta realidad porque consideramos fundamental que la sociedad esté informada sobre lo que sus hábitos y su consumo suponen para otros indiividuos. Porque lo que sucede a los animales en las granjas, mataderos, redes de pesca, zoológicos, circos, laboratorios… es terrible. Y es tan terrible que los intentos de ridiculización que algunas personas hacen de su sufrimiento no puede responder más que a una grave incapacidad de empatizar con el dolor ajeno. Una incapacidad mucho más preocupante que la «enfermedad mental» que pretende adjudicar Salvador Sostres a quienes queremos un mundo libre de violencia y esclavitud, un mundo libre de víctimas, independientemente de la raza, sexo o especie de los individuos afectados.

 

 


Fuentes: