El consumo de carne es una causa principal del calentamiento global

No, la quema de combustibles fósiles no es el factor número uno del cambio climático, mejor quítate esta idea obsoleta de la cabeza porque los estudios independientes no la apoyan.

Según la Organización Mundial de la Alimentación y Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), el factor principal es la producción de alimentos a través de la ganadería industrial. Esta actividad es responsable del 14,5% del total de emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, para la organización medioambiental internacional Worldwatch Institute, esta cifra subestima las emisiones del sector ganadero. Sumadas todas las emisiones indirectas (respiración del ganado, uso de tierra y emisión de metano) y corregidos o actualizados los cálculos realizados por la FAO, la ganadería industrial sería responsable del 51% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

«Una alimentación vegetariana reduciría hasta un 63% las emisiones de gases de efecto invernadero, una vegana, hasta un 70%.»

 

La suma total de los gases emitidos por toda la industria mundial de transportes (coches, aviones y barcos incluidos) da como resultado solo el 22%.

Además de las emisiones de gases precursores del cambio climático, las industrias cárnica y láctea son responsables del mayor derroche de agua potable en el mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El calentamiento global es una realidad que nos afecta a todos. Figuras políticas, europarlamentarios e instituciones están empezando a tomar medidas. Algunos afirman ya que «para luchar contra el cambio climático deberíamos reducir cinco veces nuestro consumo de carne.»

 

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La producción y consumo global de carne se han multiplicado por cuatro desde 1960. Mirando aún más atrás en el tiempo, la producción se ha multiplicado por 25 desde 1800. Las proyecciones son aún peores, se espera que para el año 2050, con una población humana de 9.600 millones, el consumo de carne se multiplique por siete.

Según un reciente estudio de la Universidad de Oxford, en el que se investigaban los efectos en el medioambiente de cuatro tipo diferentes de dietas, una alimentación vegetariana reduciría hasta un 63% las emisiones de gases de efecto invernadero, una vegana, hasta un 70%.

Y todo esto en un escenario en el que los expertos en salud nos llevan tiempo diciendo que nuestro actual consumo de carne es tan elevado que, literalmente, nos está enfermando.

En España cada persona consume de media al año 100 kg de carne, mientras que la media mundial es de 40 kg. Este consumo deja una huella de carbono que está en nuestras manos (o en nuestras cestas de la compra) reducir.