El nuevo estudio pro-consumo de carne: vinculado a la industria cárnica

El consorcio de investigadores, cuyo reciente estudio alcanzó gran repercusión mediática y que minimizaba los riesgos para la salud de consumir carne roja y carne procesada, ha recibido fondos de un programa universitario parcialmente financiado por la industria estadounidense de la carne de vacuno. 

El estudio,  que fue publicado el pasado 30 de septiembre en la revista médica Annals of Internal Medicine y elaborado por el grupo de investigadores NutriRecs, sugería que los efectos negativos para la salud de la carne roja y procesada habían sido exagerados. Este grupo internacional, encabezado por Bradley C. Johnston, de la Universidad de Dalhousie de Canadá, concluía que la vinculación del consumo de carne con las enfermedades cardíacas y con el cáncer no están respaldadas por una buena evidencia científica y recomendaba a los consumidores mantener los niveles actuales de ingesta de carne.

Según publica The Washington Post, este grupo de científicos está asociado a una rama de la Universidad de Texas A&M que está financiada parcialmente por la industria de la carne de vacuno. Una información que los investigadores omitieron a la revista médica que publicó el estudio.


«Lo que resulta escandaloso es que escondan el conflicto de intereses de estos estudios y jueguen de esa manera con la salud de los consumidores.» Silvia Barquero, Directora de Igualdad Animal España

El periódico estadounidense afirma que el pasado mes de abril el programa de Agricultura y Ciencia AgriLife de la Universidad de Texas se unió al consorcio NutriRECS apoyando económicamente a este grupo de científicos. AgriLife desarrolla un programa de enseñanza sobre ganado vacuno, talleres educativos para ganaderos y de promoción de la carne. El programa Texas Beef Checkoff, una rama de la industria de comercialización pagada por los propios ganaderos, ha financiado varios estudios de AgriLife.

“Expertos Científicos” contratados por el lobby de la carne en España

En España, para contrarrestar los efectos del informe de la OMS  de 2015 que relacionaba el consumo de carne procesada con el cáncer colorrectal, la industria cárnica (en concreto las interprofesionales INTERPORC, INTEROVIC, ASICI Y PROVACUNO) contrató a una empresa llamada Sprim que elaboró un plan estratégico de crisis que incluyó varias fases. Durante la primera, varios “expertos científicos” hablaron en los medios de comunicación defendiendo los intereses del sector cárnico sin que se les relacionara con él. Gracias a Fíltrala conocimos tal vinculación.

De esta forma el lobby de la carne en España manipuló a la opinión pública, sin importarle la salud de los consumidores cuando esta entra en conflicto con sus intereses económicos.

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