Cerdos hacinados, mutilados y enfermos: nueva investigación destapa la dura realidad en 9 granjas de Aragón
Una nueva investigación de la Fundación Igualdad Animal ha documentado graves violaciones de bienestar animal en nueve granjas de cerdos ubicadas en Aragón, evidenciando prácticas de confinamiento extremo, mutilaciones rutinarias, mortalidad neonatal elevada y una falta casi total de controles oficiales sobre la industria ganadera porcina en España.
El reportaje —que incluye imágenes y datos obtenidos en explotaciones de cría, maternidad y engorde situadas en Teruel y Zaragoza— revela una situación generalizada de sufrimiento, negligencia y abandono que contradice tanto la normativa nacional como las directrices europeas de protección animal.
Hallazgos preocupantes: desde lechones muertos hasta animales con heridas sin atención veterinaria
La investigación muestra que los animales en estas granjas sufren múltiples formas de sufrimiento físico y estrés: desde lesiones abiertas, prolapsos y abrasiones, hasta confinamiento en jaulas minúsculas que impiden comportamientos básicos.
En varias instalaciones se observó:
- Mortalidad neonatal alarmante: lechones extremadamente débiles que mueren por falta de cuidados, incapacidad para mamar o abandono.
- Presencia de cadáveres de animales junto a otros vivos, incluidos recién nacidos cubiertos de placenta.
- Confinamiento extremo de cerdas madres, con jaulas de gestación tan estrechas que impiden moverse y favorecen conductas de estrés y autolesión.
- Mutilaciones rutinarias, como el corte de cola y la castración sin atención veterinaria adecuada, prácticas que la legislación europea solo permite de forma excepcional.
- Heridas, hinchazones y deformidades muy extendidas debido a la falta de higiene y atención médica.

Esta imagen no solo representa un problema de bienestar para los cerdos, sino que plantea serias dudas sobre el cumplimiento real de las normas que buscan evitar el sufrimiento innecesario en instalaciones ganaderas intensivas.
Inspecciones casi inexistentes y controles insuficientes
Una de las conclusiones más preocupantes de la investigación es la práctica casi inexistente de inspecciones oficiales en la industria porcina.
Los datos recopilados muestran que solo entre el 1 % y el 3 % de las explotaciones ganaderas en España son revisadas cada año por las autoridades competentes. Además, la mayoría de los controles se realizan con aviso previo, lo que reduce drásticamente su efectividad y permite ocultar irregularidades.
Esta falta de supervisión generalizada contribuye a que numerosas explotaciones operen con total impunidad, poniendo en riesgo no solo el bienestar de los animales sino también la salud pública y la seguridad alimentaria.

Normativa existente, pero sin aplicación efectiva
Aunque la legislación española y europea establece requisitos claros para la protección de los cerdos, incluyendo condiciones de alojamiento, manejo y atención sanitaria, los hechos documentados sugieren que estas normas no se están aplicando de manera efectiva.
Entre las infracciones observadas se incluyen:
- Deficiencias graves en higiene y sanidad animal.
- Omisión de atención veterinaria a animales heridos o enfermos.
- Gestión inadecuada de cadáveres dentro de las instalaciones.
- Incumplimiento de medidas básicas de bioseguridad.
Estas situaciones reflejan un sistema en el que el sufrimiento animal se convierte en una consecuencia estructural del modelo intensivo.
Las denuncias presentadas por Igualdad Animal activan expedientes sancionadores, pero la respuesta administrativa es insuficiente: incluso ante graves incumplimientos, los casos se reducen a sanciones mínimas o, en ocasiones, ni siquiera se abre expediente al considerar que estas deficiencias estructurales y continuadas que generan tanto sufrimiento no constituyen infracción
Anna Mulá, gerente de Incidencia Legislativa de Igualdad Animal
Respuesta institucional y necesidad de medidas urgentes
Igualdad Animal denunció a varias de las explotaciones documentadas en noviembre de 2025, por presentar deficiencias estructurales en materia de bienestar animal y sanidad, documentadas en 2023 y 2024, y mantenidas en la actualidad.
Este mes, Igualdad Animal ha recibido la resolución del Gobierno de Aragón tras las inspecciones realizadas en enero de 2026 en las explotaciones Valdemochuelos, SL (Luna) y La Carrasqueta, SL (Leciñena).
La autoridad autonómica ha decidido no abrir expediente sancionador, argumentando que no se constatan infracciones en materia de bienestar animal .
Esta decisión sorprende y alarma, porque las imágenes denunciadas por Igualdad Animal muestran una realidad muy distinta.
La situación expuesta por esta investigación coincide con la persistente falta de controles efectivos por parte de autoridades autonómicas y estatales.
La ausencia de inspecciones frecuentes y profundas reduce las posibilidades de detectar y sancionar incumplimientos, lo que perpetúa condiciones de sufrimiento extremo para los cerdos en la industria ganadera.
Desde Igualdad Animal se insta a las administraciones competentes a:
- Incrementar de manera sustancial el número y la rigurosidad de las inspecciones en explotaciones ganaderas de todo el país.
- Reforzar los mecanismos sancionadores para que las infracciones graves de bienestar animal tengan consecuencias reales.
- Garantizar una vigilancia independiente y continua, sin depender de avisos previos.
- Promover leyes y políticas que protejan eficazmente a los animales frente al sufrimiento estructural.
Un llamado a la acción
Esta investigación pone en evidencia la dolorosa realidad que viven millones de cerdos en las granjas intensivas y subraya la necesidad urgente de un cambio profundo en la forma en que la sociedad y las instituciones regulan y supervisan a la industria ganadera.
La Fundación Igualdad Animal continuará difundiendo estos hallazgos, presionando por reformas legales y pidiendo a la ciudadanía que se involucre en la defensa de los intereses de los animales.
El sufrimiento documentado en estas nueve granjas de Aragón no representa casos puntuales, sino una realidad estructural, basada en la consideración de los animales como máquinas de producción.
Mientras avanzamos en conseguir cambios legislativos que vayan poniendo fin a prácticas estándar como las documentadas en este reportaje, podemos ayudar a los animales cada día, optando por una alimentación sin crueldad animal.
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