Gallinas enjauladas en la industria del huevo
Gallinas enjauladas en la industria del huevo Kroger

Kroger: el gigante de la alimentación que mantiene a millones de gallinas enjauladas


La segunda empresa más grande de supermercados en EE.UU. se comprometió en 2016 a eliminar los huevos de gallinas enjauladas para 2025. Un año después de finalizar el plazo, Kroger sigue sin cumplir su promesa y, pese a sus millonarios beneficios, mira hacia otro lado ante la crueldad animal.

Llenar la cesta de la compra es, en gran medida, un acto de fe. Cuando elegimos un producto de las estanterías del supermercado confiamos en que la empresa que hay detrás actúe de manera ética y cumpla con lo que dice. No podemos fiscalizar cada eslabón de la cadena de suministro, así que depositamos nuestra confianza en la reputación de la marca.

Eso es exactamente lo que han hecho, durante una década, los clientes de Kroger, la segunda mayor cadena de supermercados de Estados Unidos. En marzo de 2016, y tras una intensa campaña de presión social, la compañía publicó un comunicado comprometiéndose a que, en 2025, el 100 % de los huevos que vendiera procedería de gallinas libres de jaula.

Durante los años siguientes, la empresa presumió de sus avances en los informes anuales de sostenibilidad, asegurando públicamente que iba por buen camino para cumplirlo. Pero en 2022 esa narrativa saltó por los aires.

Lo que hay detrás del cartón

Para entender la dimensión real de lo que significa este incumplimiento hay que abandonar por un momento el pasillo del supermercado y adentrarse en las granjas que abastecen a compañías como Kroger. Es una escena que Igualdad Animal ha documentado en numerosas ocasiones a lo largo de los años: naves oscuras con pasillos interminables de jaulas apiladas en varios niveles, el suelo de alambre bajo las patas de las gallinas, y un aire denso, cargado por el fuerte olor a amoníaco.

En estas instalaciones cada gallina dispone de un espacio similar al de una hoja de papel. Sin espacio para extender las alas ni tocar el suelo, pasan toda su vida “productiva” —entre uno y dos años— sin ver la luz del día. Muchas desarrollan pérdida de plumas, heridas abiertas o huesos rotos por el roce constante contra el alambre y la falta de movimiento. Además, el confinamiento prolongado desencadena conductas de estrés crónico como el picoteo agresivo entre ellas.

Esta es la realidad que Kroger conoce perfectamente y que prometió dejar atrás en 2025.

Gallina enjaulada en la industria del huevo

Una promesa incumplida en la letra pequeña

La compañía no anunció públicamente que iba a incumplir su palabra. La renuncia apareció en 2022, en la letra pequeña del final de su informe anual de sostenibilidad de 68 páginas, donde disfrazaba el incumplimiento como una “actualización de objetivos”. La multinacional reconocía que renunciaba a su objetivo del 100% para 2025 y lo sustituía por una meta rebajada: llegar al 70% en 2030.

No es una cuestión de incapacidad económica. Kroger es un gigante financiero que genera decenas de miles de millones de dólares en ingresos y beneficios récord cada año. Es, sencillamente, una decisión de prioridades comerciales donde el beneficio económico pesa más que el compromiso asumido frente a sus clientes. Un cambio de planes que deja desprotegidas a unos 40 millones de gallinas en su cadena de suministro, y que no solo indigna a las organizaciones de protección animal, sino a sus propios clientes.

De Cincinnati a Madrid: los consejeros de Kroger

Desde que Kroger aparcó su compromiso, Igualdad Animal, junto con otras organizaciones de protección animal, mantiene una campaña internacional para exigirle que cumpla su palabra. En la sede central de la compañía, en Cincinnati, hay concentraciones casi a diario.

Protest against Kroger
Protesta de Igualdad Animal en Cincinnati

La acción, sin embargo, no se limita a la sede de la empresa. También se dirige a las personas que, desde el consejo de administración de Kroger, tienen la capacidad real de cambiar esta política. Es el caso de Kevin Brown, consejero de Kroger y, al mismo tiempo, alto directivo de Dell Technologies. Para evitar que su responsabilidad en las decisiones de Kroger quede diluida, activistas de Igualdad Animal han llevado las protestas frente a la sede de Dell en Madrid. El objetivo es exponer la implicación de Kevin Brown ante la opinión pública española y europea.

Activistas frente a las oficinas de Dell Technologies en Madrid

Esta campaña internacional se extiende a lo largo de Europa, salpicando la imagen de las distintas multinacionales donde los consejeros de Kroger tienen presencia. Ciudades como Barcelona, Múnich, Milán o Londres se han convertido en escenarios de acción para recordar a estos altos ejecutivos que las decisiones tomadas en un despacho de Cincinnati tienen consecuencias a escala global para su imagen.

Una causa global

El caso de Kroger es el reflejo de un desafío global en la industria alimentaria. Para evitar que las promesas de protección animal se queden en simples maniobras de comunicación corporativa debemos vigilar de cerca a las grandes multinacionales y exigirles cuentas en cada paso que dan.

En este escenario, Igualdad Animal trabaja a escala internacional, también desde España, para auditar el cumplimiento de estas políticas, informar a los consumidores y exigir responsabilidad a las grandes corporaciones. El objetivo es claro: garantizar que los compromisos anunciados en los despachos se traduzcan en cambios reales dentro de las granjas.

Qué puedes hacer

La movilización ciudadana ha demostrado ser la herramienta más eficaz para que estas empresas cumplan lo que prometen. Puedes sumarte escribiendo directamente a Kroger a través de nuestra campaña internacional, exigiendo que retome un compromiso real de acabar con las jaulas.

FOMENTA LA COMPASIÓN

Puedes ayudar a las gallinas eligiendo alternativas vegetales al huevo. En Love Veg encontrarás ideas para dar el paso.


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