7 razones por las que la carne de pollo no es tan barata como parece

Si el nombre de nuestro planeta hiciese honor al animal más numeroso debería llamarse planeta pollo. Este apacible animal cuyos ancestros vivían en la India ha colonizado el planeta. ¿Cómo? Siendo convertido en la carne más consumida a nivel mundial. Por desgracia, esta preferencia del ser humano por la carne de pollo es la causante de una de las mayores tragedias animales de la historia. Nunca antes habían muerto tantos animales para alimentarnos. El precio de la carne de pollo es el más barato, pero a costa del maltrato animal más elevado. Te explicamos algunos hechos que muchos desconocen:

1. Los bebés más desafortunados

Los pollos llegan a las granjas industriales con tan solo un día de edad. Son enviados al matadero cuando tienen alrededor de 40-50 días de edad. Por lo tanto los pollos que nos comemos son aún bebés.

2. Hay 3 pollos por cada ser humano del planeta

La industria de la carne de pollo es la más extendida. En todo momento en el mundo hay la astronómica cifra de 20 billones de pollos. Viven en condiciones de hacinamiento extremo en grandes naves industriales. Resulta tristemente irónico que nunca lleguemos a ver con vida al ser más populoso del planeta.

3. Comemos pollos que pesan 6 veces su peso natural

A través de la hibridación entre razas de pollos, el ser humano ha creado un animal que crece a una velocidad antinatural. La consigna es abastecer de carne de pollo a nuestros supermercados. Más carne, más rápido. Como consecuencia, los pollos criados para carne, de la raza llamada “broiler”, padecen enfermedades genéticas.  Al consumidor eso no le importa, sólo quiere su carne. Pero los músculos de estas aves crecen tan rápido que sus patas no pueden aguantar su musculatura. Si un bebé humano creciera al mismo ritmo en dos meses pesaría 300 kilos.

4. Vidas acortadas drásticamente

En libertad un pollo creciendo a su ritmo natural puede vivir de 6 a 8 años. Desde los años 20 se ha ido reduciendo la edad con la que son enviados al matadero. Los pollos de las granjas industriales son enviados al matadero con 40-50 días de edad. En ese momento su musculación ha alcanzado ya el desarrollo necesario para los requisitos del mercado. Sus cortas vidas habrán estado llenas de sufrimiento.

5. ¿Te imaginas no haber tenido una madre?

Los frágiles pollitos llegan a las granjas de engorde al primer día de nacer. Sus madres ponen los huevos en otro tipo de granjas. Esos huevos son recogidos y llevados a “incubadoras”, granjas donde los huevos son incubados artificialmente. Casi en el momento que eclosionan son enviados a las granjas de engorde. Allí pasarán su 40-50 días de vida. Jamás habrán conocido a su madre. Jamás habrán sentido su amor y protección.

6. Las muertes en las granjas abundan: no hay atención veterinaria individualizada

En una granja industrial viven miles o incluso decenas de miles de pollos. Las enfermedades abundan al vivir en esas condiciones extremas. Muchos pollos padecen problemas genéticos y enfermedades. Pero ningún veterinario les atenderá. Es demasiado caro y sus vidas valen demasiado poco. Los antibióticos que reciben les son suministrados en el pienso con el que son alimentados y el agua. Pero los enfermos ni siquiera pueden acceder a la comida y el agua. Mueren agonizando durante horas o días. Otros son eliminados arrojados aún vivos a grandes contenedores.

7. La carne de pollo está plagada de antibióticos

Debido a la debilidad tras décadas de hibridación, los pollos son seres propensos a enfermar. Además las condiciones de hacinamiento extremo de las granjas también son un factor de riesgo. Se les suministra una gran cantidad de antibióticos a través de la alimentación y el agua. En algunos países incluso se inyectan antibióticos ya en el huevo. Hay estudios que muestran una relación directa entre la resistencia de las bacterias a los antibióticos en humanos y el consumo de carne de pollo.