Granjas de peces: tortura y crueldad de la industria

Las piscifactorías o granjas de peces son de esos lugares que jamás visitarías en toda tu vida. Son, literalmente, la mayor expresión del desprecio hacia la vida animal.

La mayoría de nosotros desconoce que gran parte del pescado consumido proviene de estos terribles lugares donde son criados 120.000 millones de peces cada año que solo conocen el sufrimiento desde que nacen y hasta su último suspiro. No existe ley alguna que los ampare del maltrato y actos crueles que se cometen contra ellos en la pesca industrial o en piscifactorías, y por esto son víctimas de las peores atrocidades que podríamos imaginar.

En las piscifactorías los peces son forzados a vivir hacinados en jaulas sumergidas en ríos o en el mar, o en tanques si están en la superficie. Las condiciones de vida son tan extremas, que en un estudio llevado a cabo por la Royal Society Open Science, expertos revelaron que los salmones criados en estas granjas marinas sufren depresión severa y llegan a tener actitudes suicidas por la falta de estímulos y las condiciones de hacinamiento.

Marcos Vinda, biológo y jefe del estudio declaró que «los peces en las piscifactorías viven en entornos altamente estresantes. Las condiciones en las que se encuentran en estas granjas son extremadamente distintas a las que están evolutivamente acondicionadas para vivir en la naturaleza».

 

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Según el estudio en condiciones antinaturales y entornos estresantes los peces pueden llegar a padecer severas enfermedades psicológicas. Además, en las piscifactorías son matados brutalmente con los métodos más crueles: asfixia, golpes o electrocución, a pesar de que varios estudios científicos han confirmado que los peces son sensibles e inteligentes. Aunque no podemos escuchar sus gritos, es evidente que quieren estar lejos del sufrimiento para vivir sus vidas en paz y libertad.