Hola, soy Basilico y estoy vivo gracias a ti

Hola, soy Basílico y quiero contar mi historia porque quiero que llegue muy lejos. Tal vez así pueda ayudar a mis hermanos y hermanas que no tienen la suerte que yo tuve…

La historia de mis hermanos y hermanas suele ser muy triste y la mía iba a ser igual, pero alguien muy importante para mí se cruzó en mi camino y me salvó: tú.

Al igual que a ellos, nada más nacer me separaron de mi madre. Recuerdo cómo me seguía desesperada mientras el granjero me arrastraba hacia el camión que me llevó a la granja de engorde.

Hizo todo lo que pudo porque no nos separaran, pero el granjero era más fuerte.

Durante el transporte en el camión todos teníamos mucho miedo. Éramos sólo bebés. Llamábamos a nuestras madres porque aún teníamos esperanza.

En la granja nuestra vida fue a peor. Nos maltrataban y golpeaban. Algunos no consiguieron sobrevivir.

Fue entonces cuando tomé una decisión: escapar.

Una noche cuando los granjeros no estaban conseguí colarme entre los barrotes de la horrible granja. Salí corriendo sin mirar atrás. No sabía lo que me esperaba, pero estaba seguro que sería mejor que quedarme en aquel lugar en el que tanto nos hacían sufrir.

La noche era fría y yo sentía mi corazón latiendo fuertemente entre el miedo a ser descubierto y atrapado y el nerviosismo por mi huida hacia ninguna parte.

Se hizo de día y fui a parar al lado de una carretera. Me sentía muy débil. Se me acababan las esperanzas.

Y entonces sucedió. Al principio sólo pude ver a personas acercándose a mí. Pensé que serían los granjeros. Estaba aterrado. Pero no eran granjeros. Eran amigos. Mis salvadores: los investigadores de Igualdad Animal.

Me cogieron en brazos y me taparon con mantas. Me hablaban con cariño y me acariciaban. Uno de ellos empezó a llorar de alegría mientras me acariciaba y abrazaba.

Entonces lo supe: estaba salvado. Gracias, a ti que estás leyendo esto y apoyas a Igualdad Animal. Gracias a ti, hoy en día vivo en un maravilloso refugio para animales en Italia, donde me cuidan y me quieren.

Gracias a ti que compartes posts y que dejas comentarios de apoyo y que donas para que los investigadores de Igualdad Animal sigan contando las historias de los que como yo, nacimos sólo para sufrir. Así pondrán a mucha gente de nuestro lado y mis hermanos y hermanas ya no sufrirán más.

Sé que he tenido mucha suerte. La mayoría de los animales no tienen tanta , pero en mí hay una gran esperanza de que las cosas cambien.

Contigo de mi lado, mi esperanza nunca se apagará.