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¿Qué pasaría si los anuncios de leche dijeran la verdad?


Te mostramos las 5 frases que los explotadores de animales dirían si fueran honestos en cuanto a la forma en que tratan a vacas y terneros para producir leche.

Aunque parezca increíble, muchas personas no saben que para que una vaca produzca leche tiene que haber estado previamente embarazada, y que todo este proceso implica un ciclo de sufrimiento infinito en el que permanecen atrapadas las vacas y sus crías.

La industria de la leche utiliza la publicidad para vender una narrativa falsa sobre la vida de las vacas e invierte grandes sumas en sus anuncios para ocultar la verdad. 

Sus anuncios mienten al mostrar a estos animales viviendo felices en granjas y pastando en la hierba, cuando la realidad es que nuestras investigaciones han revelado que casi todas las vacas utilizadas para la producción de lácteos viven encerradas, son inseminadas a la fuerza y conectadas a dolorosas máquinas de ordeño.

Hoy te mostramos 5 frases que escucharías si los anuncios de leche mostraran la verdad sobre lo que la industria le hace a las vacas y terneros.

1.“Las vacas que explotamos por su leche no son felices”

Las vacas utilizadas para la producción de leche no pasan su vida pastando en prados verdes como los que muestra la industria en sus cartones de leche. De hecho, casi todas las vacas viven en granjas industriales y pasan su vida en el interior de ellas. 

De acuerdo con un estudio de Nature Scientific Reports [1], menos del 5% de los 10 millones de vacas que son explotadas por su leche en Estados Unidos tienen acceso al pasto. Lo común es que las mantengan en establos, atadas, con poca libertad de movimiento y sin luz natural.

2. “Si podemos vender leche es por que se la quitamos a los terneros” 

Así de sencillo es. Cada vez que una vaca da a luz, les arrancan sus crías a las pocas horas o a veces de inmediato, para que no puedan beber la leche que produjeron para ellas y esta sea embotellada y vendida para el consumo humano. 

A las pocas horas de haber nacido, temblorosos y aún empapados de líquido amniótico, los terneros machos son encerrados en cajones, solos, justo cuando empieza su vida y más necesitan de su calor y protección. 

Los mantienen en este espacio reducido en el que apenas pueden moverse para que no desarrollen su musculatura y su carne se mantenga blanda para ser vendida. 

Con solo 15 días de vida, los llevan al matadero para sacrificarlos.

El sufrimiento se perpetúa con las terneras que al alcanzar la edad adecuada reemplazarán a su madres. 

Serán inseminadas, separadas de sus hijos embarazo tras embarazo y explotadas por su leche hasta que sus cuerpos se desplomen o sean llevadas al matadero cuando su producción de leche decaiga en este ciclo de infinita crueldad.


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3. “Las vacas sí sufren cuando les quitamos a sus hijos”

Las vacas son animales inteligentes y perfectamente capaces de expresar sus emociones. Se sabe que las vacas emiten vocalizaciones de dolor durante días tras ser separadas de sus hijos en el momento de su nacimiento. 

Esta experiencia tan dolorosa se repite sin interrupción varias veces a lo largo de sus vidas como hemos demostrado en nuestras investigaciones.

Entre muchos casos conocidos se encuentra el de Newbury, en Massachusetts, Estados Unidos, cuando los vecinos de una granja lechera llamaron a la policía por los llantos que habían escuchado. 

Cuando las autoridades llegaron a la granja e investigaron descubrieron que los llantos provenían de vacas madres a quienes les habían arrancado a sus recién nacidos.

Investigación de Igualdad Animal en la industria de la leche.

4.“Las vacas no quieren darnos su leche, nosotros se la quitamos”

Nos han hecho creer que las vacas son felices dándonos su leche con un bombardeo de imágenes en anuncios, vallas y cartones de leche que muestran a vacas con rasgos humanos sonriendo de oreja a oreja. 

No sólo no escuchamos a las vacas, sino que sustituimos su historia por otra con la que nos sentimos cómodos: las vacas quieren darnos su leche, quieren quedarse embarazadas y darnos su ternero.

Elise Desaulniers, autora de “Cash Cow: Diez mitos sobre la industria láctea”.

Las vacas no dan voluntariamente su leche, la verdad es simple y dura, la industria se la quita, y con ello también les quita su libertad, su felicidad, todo. 

Desaulniers explica que existe un término para describir esas imágenes publicitarias que la industria produce con la intención de ocultar la verdad al mismo tiempo que busca hacernos sentir bien sobre esa realidad: “Comida suicida”, es el término. 

“Animales que están encantados de ser sacrificados, y a veces robados y torturados, por ti”, añade la autora de Cash Cow: Diez mitos sobre la industria láctea.

Investigación de Igualdad Animal en la industria de la leche.

3 datos importantes que se esconden tras esta mentira:

  1. Sus vidas les son completamente arrebatadas porque la industria las reduce a máquinas de producción. No les importa su sufrimiento ni el de sus hijos, solo les interesa el dinero que pueden obtener a costa de ellas. 
  2. La industria láctea obliga a una vaca a producir alrededor de 25 litros de leche al día, está cantidad es 10 veces mayor a la cantidad que producirían naturalmente para su ternero. 
  3. Como resultado de este abuso y maltrato, muchas vacas desarrollan mastitis, una infección de las glándulas mamarias que es potencialmente mortal.

¿Puedes imaginar cuánto sufrirías si te obligaran a producir 10 veces la cantidad de leche que tu cuerpo puede producir de forma natural? 

5. “Todas las vacas van al matadero”

La explotación diaria de las vacas, los continuos embarazos, partos y las duras condiciones de vida que son obligadas a soportar dentro de las granjas, las mantiene en los extremos de lo que sus cuerpos pueden tolerar.

Las consecuencias son tan graves que a una muy temprana edad, con solo 4 años, su producción de leche disminuye y como ya no son útiles para la industria las mandan al matadero, cuando en realidad podrían llegar a vivir hasta los 25 años.

Las vacas que ya no pueden caminar hasta los camiones que las transportarán hacia ese terrible final son arrastradas por el suelo con grúas. 

Ni siquiera al final de su vida, la industria que las exprimió hasta la última gota de leche, tiene un gesto de consideración hacia estos sensibles y pacíficos animales.

La forma más efectiva de ayudar a las vacas es sustituyendo la leche, el queso y otros derivados de los lácteos por alternativas como las leches, yogures y los quesos vegetales. 


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[1] https://www.nature.com/articles/srep44953


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