Cincuenta perros muertos a manos de un cazador

, Montcada i Reixac

Medio centenar de cadáveres de perros presuntamente asesinados por su responsable, un cazador, fueron encontrados en la mañana del pasado martes 27 de diciembre en una zona boscosa de Montcada i Reixac (Barcelona) después de una denuncia por maltrato animal presentada por un vecina.

Agentes Rurales y de la Policía Local levantaron los cadáveres de los perros, que en algunos casos llevan hasta seis meses en el bosque cubiertos por bolsas. Al parecer, el sospechoso estrangulaba a los perros que volvían heridos de la caza o que ya eran demasiado viejos para seguir “trabajando”.

No deja de resultar irónico que una persona que dedica parte de su tiempo a dar muerte a otros animales en el contexto de la actividad de la caza vaya a ser amonestada por hacer exactamente lo mismo que hace habitualmente sin ningún tipo de objeción social: vulnerar los intereses fundamentales de individuos de otras especies para satisfacer una necesidad propia. Tanto los perros, considerados como “propiedades” del cazador, como los animales que durante años hayan muerto a manos de éste y su escopeta en el bosque, vieron menospreciados sus intereses más básicos en función del valor que un ser humano decidió conceder a sus vidas.

Dentro de este menosprecio que la sociedad en general manifiesta por la vida de los demás animales, existen grados de empatía y de rechazo moral ante determinadas prácticas. Así, el cazador se enfrenta a una condena por la vía penal por “maltrato de animales con resultado de muerte”, que le podría comportar de tres meses a un año de prisión así como la inhabilitación para tener animales a su cargo por un período de 5 años. Además, podría ser castigado con una sanción administrativa de hasta 20.000 euros por no disponer de los permisos pertinentes ni tener las instalaciones acondicionadas para acoger a los perros.

Sin embargo, no será juzgado por las innumerables víctimas que sus jornadas de caza causaron.


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