Galicia baja a 14 años la edad para una licencia de caza y permite batidas “preventivas” fuera de temporada

España, Galicia

La nueva Ley de Caza de Galicia que prepara la Xunta rebajará de los 16 a los 14 años la edad mínima requerida para obtener una licencia de caza, aunque los jóvenes participantes en las batidas no podrán portar un arma hasta los 16. Esta nueva ley pretende garantizar el "relevo generacional" en esta actividad, dado que el 60% de las más de 53.000 licencias de caza vigentes en Galicia pertenecen a personas mayores de 40 años, una población que se envejece año a año.

También se planteará la posibilidad de permitir batidas de determinadas especies fuera de temporada de forma preventiva, en aquellas zonas que tengan acreditada la posibilidad de que determinadas especies provoquen daños a animales, medio natural o cultivos.

Así lo ha informado este lunes el conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez, durante la presentación del anteproyecto de Ley de Caza de Galicia, que ya ha recibido el visto bueno del Consello de la Xunta y que, una vez sea analizado por el Comité Galego de Caza, entrará en fase de exposición pública.

"En este momento, los cazadores son necesarios para el medio rural de Galicia, no sería bueno que —esta actividad— desapareciese", ha sentenciado el conselleiro, que ha explicado que la caza es "el único medio de control para las poblaciones cinegéticas" que pueden causar daños en cultivos y hábitats por su superpoblación, como es el caso del jabalí en Galicia.

Batida de jabalíes
En este sentido, según la ley actual "fuera de temporada, sólo se permite cazar cuando se acredita la existencia de daños", que son analizados por la Xunta en cada caso. Sin embargo, con la nueva ley se permitirá también "cazar fuera de temporada para prevenir que se produzcan estos daños" en zonas que acrediten la existencia de problemas de este tipo reiterados, sobre todo en el caso del jabalí.

La Xunta planteará el obligar a los Tecores a "cumplir los objetivos" en número de ejemplares abatidos anualmente y se permitirá "en determinadas ocasiones" cazar en los vedados a determinadas especies.
Se realizará también una "regulación más precisa" de las explotaciones cinegéticas comerciales con el objetivo de que la caza sea también un elemento de "reclamo turístico", se regularán otras modalidades de caza —como la caza con arco— y se definirá con mayor precisión el concepto de caza y cazador, así como sus deberes, derechos y responsabilidades.

La caza es una tradición cultural que se transmite de generación en generación y requiere de un cambio educacional profundo en nuestra sociedad para erradicarla. A su vez, es una práctica que mueve en torno a los 94 millones de euros sólo en la comunidad gallega. Por estos motivos, las administraciones precisan garantizar la continuidad de una práctica que, pese a educar a los menores en la indiferencia ante el padecimiento de los demás animales, les reporta grandes beneficios económicos.


Reducir las poblaciones de animales que pueden causar “daños” en el entorno en el que viven es una de las justificaciones que suelen esgrimirse para dar sentido a la caza; esta excusa pone de manifiesto la discriminación a la que son sometidos aquéllos que no pertenecen a nuestra especie. Debemos tener en cuenta que el impacto de los seres humanos en el medio es incomparablemente mayor que el de los animales de otras especies. Sin embargo, la matanza de seres humanos con este fin jamás sería aceptada, debido a que, por encima de cualquier supuesto valor medioambiental, ha de prevalecer el respeto por nuestros prójimos. Y los demás animales son también nuestros prójimos, pues poseen la capacidad de sufrir y disfrutar, y, por lo tanto, un interés en no ser dañados ni matados. 

 

Desde Igualdad Animal denunciamos este concienzudo interés que los estamentos públicos manifiestan en perpetuar en los más jóvenes costumbres y tradiciones que vulneran los intereses fundamentales de otros individuos. Los niños y niñas, que sienten de forma innata una indiscutible empatía hacia los demás animales, asimilarán como “bueno” causar daño a otros individuos siempre y cuando en su entorno adulto se les inculquen valores especistas y de desprecio por el sufrimiento de aquél que es diferente.

 

Por un futuro sin violencia, un futuro de respeto y convivencia pacífica con todos los animales, eduquemos a las nuevas generaciones en el respeto hacia los demás individuos, independientemente de la raza, sexo o especie a la que éstos pertenezcan.

 


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