Mueren nueve osos de un circo ruso de gira por Turquía

, Moscú

El domador de osos ruso Ivan Yarovoy perdió nueve de sus diez osos, que murieron tras haber inhalado humo durante una gira por Turquía, según aseguró el pasado 28 de diciembre el director de la compañía circense estatal Rosgostsirk.

Los animales murieron al llenarse de humo el hangar en el que se encontraban, presuntamente a causa de un cortocircuito. “Nuestros trabajadores, que cuidan a los animales día y noche, intentaron rescatar a los osos sacándolos de la habitación llena de humo, pero era demasiado tarde. Habían inhalado demasiado humo y, a diferencia de los seres humanos, son muy sensibles a éste. Solo ha sobrevivido un oso”, aseveró Alexander Kalmykov, director de Rosgostsirk.

“La culpa de esta tragedia recae sobre Turquía, que, por supuesto, nos compensará económicamente por el daño. Pero no se trata de pérdidas materiales; se trata de daños morales: nueve almas inocentes han muerto. Esto es lo realmente terrible”, añadió.

Compañías circenses han escenificado espectáculos en Ankara durante 15 años, invitadas por el Ayuntamiento.

En los circos en los que se utiliza animales, éstos son objeto de todo tipo de vejaciones: desde la privación de su libertad hasta los golpes que reciben de mano de sus cuidadores, pasando por el abandono que sufren en jaulas o encadenados para que no escapen, a veces incluso sin agua y comida suficiente, a la espera de que llegue el momento de participar en el espectáculo. Si a esto le sumamos los largos viajes, en los cuales muchos animales mueren, el estrés, la falta de ejercicio y de socialización y las enfermedades mentales y físicas de las que son víctimas, su existencia queda reducida al sufrimiento constante y a la coacción para ejecutar trucos aprendidos a base de más sufrimiento.


Debemos desterrar de la sociedad la idea de que los demás animales existen para ser parte de la alimentación, la vestimenta o el entretenimiento, como en el caso de los circos, del ser humano. Y para conseguir este propósito es necesario educar a los niños y niñas, para quienes está pensado este tipo de espectáculos, en el principio de igualdad de todos los seres con capacidad para sentir.


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