Los ciudadanos aprobarían crear un impuesto a la producción de carne por su contribución al calentamiento global

Reino Unido

Un estudio internacional muestra que Introducir un impuesto a la carne que ayudase a reducir el calentamiento global a la vez que a mejorar la salud estaría bien visto por la sociedad. Llevado a cabo por el comité de expertos de Chatam House y la Universidad de Glasgow, el estudio revela que los gobiernos se equivocan al pensar que la medida generaría una respuesta negativa de la sociedad.

La ganadería es la causante de más gases de efecto invernadero que todos los coches, trenes, barcos y aviones juntos. La producción de carne es uno de los principales factores del calentamiento global.

La producción de carne emite gases de efecto invernadero a través del proceso digestivo de los billones de animales usados en la ganadería. También como consecuencia del talado de millones de hectáreas de selva para generar pasto con el que alimentar a los animales y de la producción de fertilizantes para abonarlo. Además de la energía consumida y los transportes usados por los granjeros.

El estudio del comité de expertos ha incluido encuestas y grupos de opinión en 12 países. En él se ha descubierto que el impuesto a la carne sería aceptado si es visto como de interés público, tal y como ya sucedió con los impuestos al tabaco.

Laura Wellesley, de Chatam House, declaraba que «la idea de que medidas como ésta son difíciles de implementar no está justificada. Nuestro estudio muestra que la sociedad espera que los gobiernos lideren la acción en asuntos que son para el bien público. El estudio también muestra que cualquier reacción negativa por tomar medidas impopulares acabaría en corto plazo si el motivo para la medida está justificado».

«Los gobiernos están ignorando lo que deberían ver como una fantástica medida en la que todos saldríamos ganando», añadía.

Los participantes en los 36 grupos de discusión vieron especialmente positivo que los gobiernos dejen de subvencionar a la industria ganadera. De hecho, «una enorme cantidad de personas se sorprendían de que hubiese subvenciones a esta industria», comentaba Catherine Happer, de la Universidad de Glasgow.

Sin embargo, sólo en los 34 países que forman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD por sus siglas en inglés), las subvenciones a la ganadería alcanzaron los 50 billones de euros en 2013, incluyendo unos 180 euros por vaca.


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