Huevos de gallinas enjauladas, cuando toda tu vida es una jaula de alambre

Los huevos van cayendo a las cintas desde las jaulas, en las que las gallinas se esfuerzan por sobrevivir un día más. Pero muchas no lo conseguirán.

Para las aves la rutina es la misma día tras día. El suelo de alambre es lo único que pisan, produciéndoles cortes, deformaciones y dolor. Los cuerpos de las gallinas muertas se acumulan en los contenedores de basura, sencillamente, no resisten semejantes condiciones de vida. Algunos, olvidados, permanecen en las jaulas, descomponiéndose al lado de las gallinas vivas.

El espacio del que dispone cada ave en la jaula es parecido a la superficie de un folio A4. Sin nada más que hacer que poner huevos, las gallinas comienzan a desarrollar comportamientos antinaturales, debido al estrés y a la frustración.

 

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Se vuelven agresivas, se picotean entre ellas produciéndose heridas o picotean los cuerpos de las gallinas muertas. Van perdiendo el plumaje hasta quedar en carne viva, irreconocibles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mientras todo esta crueldad se va desarrollando, los huevos siguen cayendo desde las jaulas, uno tras otro, en un interminable ciclo de maltrato a escala industrial.

Porque todo en la granja tiene esta escala: los interminables pasillos, las filas de jaulas, una encima de otra, atestadas de aves. Todo automatizado, todo pensado para conseguir más producción a costa del bienestar de los animales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Quién querría vivir toda su vida privado de libertad? Ninguno de nosotros, ni tampoco ninguna gallina. Pero ellas no tienen elección. Forman parte de la maquinaria del sistema de producción de huevos de jaula. Y todo su sufrimiento se pierde entre los alambres, sus particulares barrotes de prisiones que no deberían existir.

Los consumidores tienen (tenemos) la última palabra. Mientras los protectores de los animales trabajamos para prohibir la crueldad de las jaulas, reducir el consumo de huevos, o sustituirlos por alternativas, es otra manera de decir no. No a las jaulas. No a la privación de libertad de los animales. No al maltrato animal.