El nuevo consumidor ya está aquí: un 70% elige su alimentación con medidas que favorecen el bienestar animal

“Los consumidores concienciados no entienden su compromiso como una simple cuestión de hábitos de compra, de bienes que adquieren o dejan de adquirir, de proveedores a los que contratan o no. Se trata más bien de una actitud vital y de una forma de estar en el mundo”.

Así reza el nuevo informe de la OCU ‘Otro consumo para un futuro mejor’. Un nuevo estudio que se basa en tres fuentes principales, expertos en consumo sostenible, nuevas economías y dos encuestas. Un breve cuestionario a 1.284 personas para conocer en qué basan sus decisiones de consumo y otra exploratoria, de la que obtuvieron 340 respuestas para profundizar en hábitos de consumo, creencias y motivaciones.

Los datos muestran que más del 70% son selectivos y evitan o prefieren comprar productos por motivos éticos o de sostenibilidad. Y, a pesar de encontrarse todavía con muchas barreras en cuanto a desconocimiento, hasta el 50% opta por las nuevas economías, donde más de la mitad consumiría productos procedentes de movimientos como la economía social o solidaria o la conocida como economía verde.

Y en este sentido, el sector de la alimentación es uno de los ámbitos en los que hay más consumidores comprometidos. Según el informe el 69% de los encuestados “toma decisiones que creen que favorecen el bienestar animal”. Y casi el mismo porcentaje, un 67, evita comprar productos procesados para poder controlar más los ingredientes. Además, este tipo de consumidores elimina de su dieta todo aquello que creen que tiene un impacto negativo para la salud, el medio ambiente o incluso el atún rojo, debido a la sobrepesca.

De hecho, en Igualdad Animal publicamos una investigación sobre el impacto de la matanza de los atunes rojos en Italia, donde, a través de una investigación encubierta, pudimos dar visibilidad al gran número de muertes que se producen entre mayo y principios de junio cada año.

¿Qué pueden hacer las nuevas economías para mejorar la alimentación?

“Las nuevas economías aspiran a hacer visibles los impactos de nuestro consumo”, refleja el informe. De este modo, se intenta promover una producción más sostenible frente a los sistemas actuales de agricultura y ganadería intensivas, que tenga en cuenta el bienestar animal y reducir el consumo de carne por su alto impacto en el cambio climático.

De hecho, según los datos publicados por el INE, tanto agricultura, ganadería como selvicultura y pesca emitieron las mayores cantidades de metano y óxido nitroso durante 2015. En concreto, fueron 19,9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente de metano (el 61,8% del total) de las que el 61,0% procedieron de la ganadería y el 51,2%, de la agricultura.

Por ello, y dentro de este contexto, la OCU apuesta por varias iniciativas para reducir este impacto negativo, como dar visibilización de los problemas ambientales, compra y contratación de servicios a proveedores sostenibles en todas las esferas, reducción del consumo (especialmente de productos de alto impacto ambiental) y el impulso de medidas que favorezcan el bienestar animal.