Un sistema para detectar el sexo de los pollitos evitaría la muerte en España de 35 millones al año

La industria del huevo sacrifica a los pollitos machos en su primer día de vida por no ser rentables económicamente. La empresa israelí LIVEgg ultima los detalles de una innovadora tecnología para detectar el sexo de los pollitos en estado embrionario, evitando su desarrollo y posterior muerte.

Los pollitos machos procedente de las gallinas destinadas a poner huevos, no tienen valor para la industria. No ponen huevos y no sirven para ser consumidos como carne ya que esta raza tiene un crecimiento lento, por lo que nada más nacer son aplastados o asfixiados. Nacen, exclusivamente, para morir a las pocas horas.

La nueva tecnología, que podría estar lista a finales de 2019, evitaría el sacrificio anual de 60 billones de pollitos machos en todo el mundo, 35 millones en España. Su funcionamiento se basa en unas bandejas inteligentes donde reposan los huevos. Estas detectan si se trata de un embrión macho o hembra y envían la información al ordenador central de la incubadora. Así, a los pocos días de desarrollo los huevos machos o no fertilizados son descartados, mientras las hembras continúan su incubación hasta los 21 días.

Tecnología para evitar el sufrimiento de billones de pollitos

Por otro lado, la alemana Seleggt, prepara también el sistema de detección del sexo de los embriones, aunque en este caso mediante tecnología láser. A través de una pequeña incisión a los nueve días de la puesta se obtiene información sobre el estado y características del futuro pollito. Avances tecnológicos que en los dos casos evitarán el sufrimiento de billones de estos pequeños animales.

Triturados, aplastados o gaseados

En condiciones naturales los pollitos rompen el cascarón bajo las alas de su madre quien los protege durante sus primeras semanas de vida. Sin embargo, en la industria nacen dentro de cajas apiladas dentro de una incubadora. Gracias a condiciones de temperatura y ambiente controlados la mayoría eclosiona al mismo tiempo. Inmediatamente después son transportados en cintas mecánicas hacia la zona de clasificación, donde los machos, los débiles o los enfermos son descartados. Para sacrificarlos se utilizan varias técnicas como el triturado, el aplastamiento o gaseados con monóxido de carbono. Prácticas todas ellas legales.