Las macrogranjas toman el mando; contaminación, antibióticos y sufrimiento

La producción de carne de cerdo ha crecido en España un 20% en los últimos cuatro años. Por primera vez, el número de cerdos sacrificados; 50 millones, ha superado al de habitantes. El país está cerca de superar a Alemania como principal productor de la Unión Europea y a nivel mundial España ocupa el cuarto puesto después de China, Estados Unidos y Alemania. En 2017 se produjeron 4,25 millones toneladas de carne de cerdo.

Cada vez se produce más pero sin embargo los hogares españoles consumen menos carne. Hoy compran un 6,5% menos que hace cuatro años. Entre 2017 y 2018 el consumo de carne fresca se redujo en un 1,61%. Esto es debido a que en España solo se queda un tercio de lo que se produce, el resto se exporta a China y Francia principalmente. Las exportaciones han crecido un 47% en los últimos cinco años y las intenciones de la industria cárnica es seguir aumentando la producción para continuar incrementando las ventas al exterior.

Las macrogranjas se hacen con el sector

Es llamativo también el hecho de que durante los últimos once años cerca de la mitad de las explotaciones de pequeño tamaño han cerrado y las macrogranjas han tomado el relevo. En 2007 había en España 99.561 granjas de cerdos, hoy no llegan a las 87.000 pero el número de animales es mucho mayor.

Estas monstruosas granjas que pueden llegar a albergar hasta cincuenta mil cerdos tienen un impacto directo tanto en el medioambiente, con la emisión de gases de efecto invernadero, como en la contaminación del agua.

Gasto de agua y contaminación

La marcrogranja proyectada en Dehesas de Guadalix (Granada), que sería la más grande de España, pretende criar al año 125.000 cerdos, lo que conllevaría un gasto de agua en esta zona subdesértica de más de 200.000 metros cúbicos. Una cantidad de agua equivalente al consumo doméstico de más 3000 habitantes durante un año.

Esta macrogranja generaría además 126.000 metros cúbicos de purines al año que con el tiempo afectarían a los acuíferos de la zona. Incluso podrían llegar a los ríos Guadiana Menor y Frades, un área protegido por la Red Natura 2000.

Ecologistas en Acción ha presentado alegaciones a este proyecto. Mientras la Coordinadora Stop Ganadería Industrial ha denunciado ya ante Bruselas la expansión de las macrogranjas y sus consecuencias sobre la salud y el medioambiente.

Una vida miserable

Otra de las preocupaciones de la Coordinadora Stop Ganadería es el uso excesivo de los antibióticos sobre los animales. En este tipo de instalaciones se estaría usando, según ellos, el triple que en Alemania y hasta siete veces el máximo recomendado por Europa con las consiguientes consecuencias para la salud de las personas.

No podemos olvidar que las condiciones de vida de los animales en la ganadería industrial son penosas. Pasan toda su vida confinados en jaulas para criar o simplemente engordar antes de ser enviados al matadero. La esperanza de vida de un cerdo es de entre 10 y 15 años pero la mayoría son sacrificados a los seis meses.

Como hemos podido documentar en nuestras investigaciones el encierro permanente les produce heridas y úlceras, además de estrés, agrediéndose y desarrollando canibalismo entre ellos. La atención veterinaria es, en la mayoría de los casos, insuficiente o inexistentes. Su único valor es el precio de su carne.