Igualdad Animal denuncia la censura en televisión de su anuncio sobre la realidad de la industria de la leche
La TV pública asturiana se niega a emitir nuestro anuncio
Desde Igualdad Animal denunciamos la censura en televisión de nuestro anuncio «¿Dónde está mi madre?», que muestra la separación de las vacas y sus terneros en la industria de la leche. Con motivo del relanzamiento de nuestra campaña sobre la industria láctea, pretendíamos contratar espacios publicitarios en televisión y pagar por su emisión, como cualquier otro anunciante.
Una de las cadenas en las que queríamos emitirlo era la Radiotelevisión del Principado de Asturias (RTPA). En un correo electrónico remitido a Igualdad Animal, la cadena señaló:
«Te traslado mediante este mail la directriz de la cadena de no admitir para su emisión la campaña de referencia, por lo que debemos paralizar su tramitación».
La televisión pública asturiana no nos ha ofrecido ninguna explicación sobre los motivos por los que rechaza el anuncio.

Queremos denunciar esta censura en televisión. Una cadena pública, financiada con dinero de todos, ha tomado la decisión de ocultar a la ciudadanía una realidad que la industria de la leche no muestra en su publicidad: la separación de las vacas y sus terneros.
Dos agencias de publicidad también rechazan gestionarlo
La censura de la RTPA no es el único rechazo que hemos recibido. Para emitir el anuncio en otras cadenas, contactamos con distintas agencias de publicidad televisiva. Dos importantes agencias rechazaron gestionar la campaña. Una de ellas nos explicó por escrito que trabaja con diferentes marcas de la industria alimentaria y que gestionar nuestra propuesta podría generar un potencial conflicto de intereses. La otra nos comunicó que aceptar la campaña podría ocasionarle problemas de incompatibilidad con anunciantes con los que mantiene relaciones comerciales desde hace años.
El resto de agencias a las que nos dirigimos ni siquiera han respondido a nuestras solicitudes.

Censura en televisión: ¿quién decide lo que vemos?
Estas negativas, y en especial la de una televisión pública, plantean una cuestión preocupante: hasta qué punto las relaciones comerciales con la industria alimentaria pueden impedir que los mensajes críticos con esa misma industria lleguen a los espacios publicitarios. Cuando quienes deciden qué anuncios se emiten dependen económicamente de las marcas cuestionadas, el resultado es la censura comercial. Y es que no hace falta prohibir un mensaje para que no llegue al público.
La industria de la leche puede invertir millones de euros en anuncios que muestran vacas felices en prados verdes, pero cuando Igualdad Animal quiere pagar para mostrar lo que realmente ocurre con estos animales, nos cierran las puertas. Dos de las principales agencias publicitarias han rechazado nuestro anuncio y la televisión pública asturiana también ha impedido su emisión, sin explicarnos por qué. Si no nos dejan mostrar estas imágenes en televisión, necesitamos que miles de personas las compartan. No pueden impedir que la sociedad conozca la realidad de la industria de la leche.
— Javier Moreno, cofundador de Igualdad Animal.
El anuncio censurado: «¿Dónde está mi madre?»
Frente a esta censura, hemos decidido publicar el anuncio en internet y pedir a la ciudadanía que nos ayude a difundirlo. Si no conseguimos llevarlo a televisión, queremos que llegue a miles de pantallas a través de las personas.
Mira el vídeo sobre la industria de la leche que no quieren que veas:
Lo que la publicidad de la leche no muestra
La publicidad de la leche suele mostrar vacas tranquilas y felices pastando en prados verdes. Nuestro anuncio muestra una parte de la realidad que nunca aparece en su publicidad: la separación de las vacas y sus terneros. Una parte de la realidad que ahora ha sido censurada.
Como todos los mamíferos, las vacas solo producen leche para alimentar a sus crías. Para mantener la producción, la industria las insemina de forma artificial y las somete a un ciclo constante de gestación, parto y ordeño. Las crías son separadas de sus madres poco después de nacer, a veces de forma inmediata, aunque bastan unos minutos de contacto tras el parto para que se forme un vínculo materno fuerte. Las madres más experimentadas se resisten y llaman a sus crías durante horas.

Los terneros pasan sus primeras semanas aislados y alimentados con un líquido sustitutivo de la leche materna. Los machos, considerados un desecho para la industria de la leche, son enviados al engorde para ser matados por su carne, igual que tres de cada cuatro hembras. Las demás repetirán el ciclo de sus madres.
En España hay 745.417 vacas explotadas para producir leche, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de septiembre de 2026. Cerca del 30 % sufre mastitis, una inflamación dolorosa de la ubre provocada por el ordeño intensivo. Cuando su producción desciende, son enviadas al matadero con apenas 4 a 6 años, aunque en condiciones adecuadas podrían vivir hasta 25.
Entre 2023 y 2024, documentamos más de once granjas lácteas en Asturias, donde registramos la separación forzada de las crías, el confinamiento en condiciones insalubres y el trato violento hacia las vacas, incluidos golpes y descargas eléctricas.

Millones para promocionar una imagen idílica de la leche
La industria de la leche destina importantes recursos económicos a promocionar sus productos mediante anuncios que asocian la producción de leche con la naturaleza, el bienestar animal y la tradición.
Solo en 2025, Danone invirtió, al menos, 22.8 millones de euros en publicidad, y Central Lechera Asturiana, 9 millones, según los datos de InfoAdex.
La Organización Interprofesional Láctea (InLac), que agrupa a productores e industria, cuenta con un presupuesto de 11,8 millones de euros para el periodo 2023-2026, destinado en su mayor parte a promoción y comunicación.
A ello se suman campañas cofinanciadas por la Unión Europea. Según la propia InLac, “Cuenta con los productos lácteos europeos” (2022-2025) alcanzó más de 500 millones de impactos en España y Bélgica, con anuncios en televisión y plataformas digitales. Su continuación, hasta 2028, cuenta con 2,7 millones de euros más.
Desde Igualdad Animal consideramos especialmente preocupante que la industria de la leche pueda difundir ampliamente sus mensajes publicitarios mientras una organización de protección animal encuentra dificultades para contratar espacios en los que mostrar una perspectiva diferente.

Ayúdanos a que el anuncio llegue a miles de pantallas
“¿Dónde está mi madre?” es una campaña internacional que lanzamos en España, México y Brasil para mostrar la realidad que se esconde detrás de la producción de leche. Mientras la campaña llega a los tres países, en España nos enfrentamos a obstáculos para difundir nuestro mensaje a través de la televisión. Por eso te pedimos que nos ayudes a superar esta censura compartiendo el anuncio.
Si no lo emiten, compártelo. Si el anuncio no puede verse en televisión, puede llegar a través de ti a través de tus redes sociales.
