Imagina un modelo alimentario que salve el mundo y no nos haga renunciar a nada

Al igual que la revolución agrícola y la revolución industrial cambiaron la manera de producir alimentos y de vivir, una nueva revolución está teniendo lugar. Nuestro modelo alimentario basado en la ganadería industrial tiene los días contados.

No, no estamos diciendo que la gente vaya a empezar a comer brócoli de manera masiva. Es mucho mejor que eso.

Los consumidores de hoy en día hemos desarrollado un profundo interés por saber de dónde procede la comida de la que nos alimentamos y lo que hemos descubierto no nos gusta. De hecho, nos sentimos indignados con las industrias que producen muchos de nuestros alimentos.

Como consumidores, tenemos todo el poder para cambiar la manera en que se producen nuestra comida. Las personas estamos demandando productos alimenticios acorde a nuestros valores ecologistas, humanos y contra el maltrato animal. Las industrias lo saben y, aunque a distintas velocidades, tratan de adaptarse. Además están surgiendo nuevas empresas emprendedoras que adoptan dichos valores en sus políticas y filosofías.

Nos importa el planeta, nos importa nuestra salud y nos importan los animales que la ganadería industrial maltrata cruelmente para convertirlos en nuestra comida. Cada vez somos más críticos porque cada vez tenemos más información.

Recientemente un estudio de mercado revelaba que los productos alternativos a la carne crecerán espectacularmente en los próximos años. Por otro lado, el desarrollo de la técnica de agricultura de células nos permitirá obtener carne sin que haya que criar y matar animales. Esta carne estará libre de antibióticos y sabrá exactamente igual, pero sin las desastrosas consecuencias climáticas y éticas asociadas a la crianza de animales.

Comer mejor comida cuya producción sea sostenible y ecológica, además de dejar de mandar a inhumanos mataderos a los animales acabará imponiéndose; y quizás la razón más importante para ello es que los consumidores queremos alimentos acorde a nuestros valores humanos.

Nosotros, el planeta y los animales lo necesitamos si queremos asegurarnos un futuro mejor que al que la ganadería industrial nos está conduciendo.