Impiden una matanza de caballos salvajes en Rumania

Rumanía, Bosque Letea

Los aproximadamente 2.500 caballos salvajes del Bosque Letea, un importante espacio natural situado en el corazón de la Reserva de la Biosfera del Delta del Danubio, en Rumanía, están amenazados de muerte.

Se les quiere convertir en carne para reducir la presión que su alto número supone a la flora protegida de un amenazado hábitat forestal único en el mundo, especialmente a sus lianas y otras especies trepadoras. En realidad, la matanza oculta un oscuro negocio de venta de carne de equino hacia países como Italia.

Estos caballos salvajes eran animales domésticos utilizados para los trabajos de labranza por la población local, pero fueron abandonados por sus propietarios tras la caída del comunismo, a partir de 1989, y ahora su excesivo número pone en peligro los hábitats y despierta la codicia de los tratantes.

Hace unos días, gracias a los esfuerzos de los voluntarios se ha podido parar un camión que transportaba 54 caballos del Bosque Letea a un matadero. Los pobres animales estaban en unas condiciones pésimas, sin haber comido y bebido agua durante más de 48 horas. Cuatro murieron y otros están muy heridos. Las autoridades no están haciendo nada al respecto.

En España, durante 2010, según cifras del Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino, fueron matados en los mataderos a 30.706 equinos de distintas especies por su carne, piel o cuero. No hay justificación razonable alguna para matar y utilizar a los demás animales, sean de la especie que sean. Elige justicia, elige respeto, vive vegano.

Vídeo emitido por la televisión rumana sobre la captura de estos caballos.

Igualdad Animal se posiciona en contra de las alternativas expuestas en el artículo original:

"Hay alternativas. Como evitar que entren en el bosque. En 1994 ya se hizo. Se instaló una alambrada para proteger Letea de los caballos, pero al carecer de mantenimiento se ha ido rompiendo y actualmente no sirve para nada. Más sencillo sería capturarlos y trasladarlos a otras regiones naturales de Rumanía, o venderlos, pero no se hace."

Se parte de la base especista de que, en la resolución de "conflictos" entre humanos y los demás animales, los intereses de estos últimos son obviados o infravalorados en favor de los intereses humanos. Es más, se suele considerar plaga o dañina a las poblaciones de animales que habitan un lugar (sea o no su hábitat natural), sin cuestionarse que los humanos habitamos e invadimos cualquier región o ecosistema.

No es aceptable la alternativa de vender los caballos, pues los relega a mercancías, cuando todo animal tiene derecho a vivir libremente, siendo cada individuo propietario de su vida.

Los humanos, estamos sobradamente capacitados para resolver situaciones complejas de interacción con animales de otras especies, evitando el sufrimiento y la muerte de los demás animales. 

Recordamos que la flora (las plantas) no sienten, por tanto, no tienen intereses propios en vivir o no sufrir.


Fuentes:


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