Si hablamos de maltrato animal tenemos que mirar a mares y océanos

En el planeta Tierra se conocen más de 30.000 especies de peces. Este número es mayor que el resto de especies de vertebrados juntas. Si sumamos a este hecho el que los peces son los animales más consumidos el resultado es perturbador: los peces son, con abismal diferencia, los animales más maltratados del planeta.

Existe un gran desconocimiento del maravilloso mundo de los peces y sus capacidades. Este desconocimiento ha llevado a absurdas leyendas urbanas como que la memoria de los peces solo es de tres segundos. Lo que deberíamos olvidar es este mito: muchas especies de peces migradores como los salmones recuerdan durante años rutas de miles de kilómetros para volver a su hogar. Otras, como la carpa dorada, aprenden habilidades complejas y las recuerdan.

Los peces son seres diversos y fascinantes. Tienen la capacidad de aprender rápido y una aguda percepción del tiempo. Reconocen a otros compañeros entre el grupo y desarrollan intrincadas relaciones sociales. Además, cooperan con animales de otras especies.

A pesar de ello, a nivel global se estima que anualmente de uno a tres billones de peces son capturados con devastadores métodos de pesca. Este número es equivalente al número de seres humanos de 142 planetas Tierra. Además, se estima que hasta 120.000 millones de peces más provienen de inhumanas piscifactorías donde, son víctima del más terrible maltrato.

El abuso hacia estos fascinantes y sensibles animales es desolador. A día de hoy está ampliamente probado por la ciencia que son capaces de sentir y sufrir tal y como lo hacen los animales de tierra como vacas, cerdos, perros o gatos. A pesar de ello, los peces se encuentran legalmente desprotegidos ante la crueldad.

Así como existen leyes que tratan de regular las prácticas de explotación de los animales de tierra, no existe ley alguna que impida a pescadores y piscifactorías usar prácticas inhumanas que causan terrible sufrimiento a los peces.

Las redes de pesca en mares y océanos, la cría de peces en piscifactorías y los métodos de matanza son prácticas crueles en las que en ningún momento se mira por aliviar el sufrimiento de los animales.

 

Hoy en día no necesitamos de los peces para poder llevar una alimentación saludable. Las alternativas nutricionales abundan y la vieja máxima de que el pescado es más saludable que la carne ha quedado obsoleta. No necesitamos consumirlo así como no necesitamos consumir carne roja: existen deliciosas alternativas más sanas y sin maltrato animal implicado.

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Fuentes: