La ganadería industrial está acabando con la reserva Bosawa en Nicaragua

La devastadora maquinaria de la ganadería industrial sigue haciendo estragos en el planeta.

Diversos estudios científicos han mostrado abundante evidencia sobre la alarmante amenaza que significa seguir promoviendo este obsoleto e insostenible sistema alimentario basado en la cría y matanza de animales.

A pesar de esto, un espacio tan importante para la vida en el planeta como lo es la reserva de Bosawa en Nicaragua se encuentra terriblemente amenazada.

Declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1997, Bosawa es la reserva forestal más grande de Centroamérica y la tercera mayor a nivel mundial. Sus 2.042.535 hectáreas son indispensables para el establecimiento del Corredor Biológico Mesoamericano, el cual permite el libre desplazamiento de las especies y garantiza la diversidad biológica de los ecosistemas de la región mesoamericana.

Sin embargo, del millón 604.683 hectáreas de bosque que poseía en 1987, para 2010 solo quedaban 1.039.945. Es decir, más de 564.000 hectáreas fueron deforestadas para la creación de pastizales y áreas de cultivo.

En tan solo 23 años desapareció un tercio del bosque de Bosawas y en los últimos cinco años otras 92.000 hectáreas han sido deforestadas para la producción de ganado.

 

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Según el estudio «Crisis socio-ambiental de Nicaragua post sequía 2016», del Centro Ambiental Humboldt, «en su totalidad, la pérdida de bosques registrada corresponde con las nuevas áreas destinadas a pastizales y agricultura».

El área que actúa como muro de contención del impacto de la tala y que protege a la zona núcleo de la reserva ha sido la más afectada, con el 82,8% del total de la tala de bosque en la Reserva. Esto último, según un informe de la Agencia Alemana de Cooperación Técnica (GIZ).

 

Para 1997 Bosawa era solo una parte de una enorme superficie boscosa, mucho más amplia que el área delimitada como reserva. En los mapas se puede ver claramente cómo desde 1983 el bosque ha ido desapareciendo fulminantemente y el devastador avance de la tala hacia la zona núcleo de la reserva.

Diversos actores se vinculan a la falta de gobernabilidad que propició esta situación: los ganaderos y agricultores que vieron la oportunidad de obtener ganancias y los traficantes de tierras, abogados, representantes políticos y autoridades indígenas que facilitan las transacciones ilegales.

 

 

Fuente:

http://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/ganaderia-devora-la-reserva-bosawas-en-nicaragua/37206