Ahogados más de 3 millones de animales de granja tras el paso de Florence

El huracán Florence ha arrasado con todo a su paso, causando pérdidas materiales y también humanas. Pero un exorbitante número de víctimas, a quienes jamás en estas catástrofes se les presta ayuda o son evacuadas, comienza a mostrarse entre los reportes oficiales: los animales de granja.

Hasta el momento, de acuerdo con el Departamento de Agricultura y Servicios al Consumidor del estado, son 5.500 cerdos y 3.4 millones de pollos, gallinas y pavos los que han muertos ahogados, encerrados en jaulas dentro de galpones en los que no tenían ninguna posibilidad de escapar. Varias fotos aéreas que fueron publicadas a principios de esta semana muestran los galpones de las granjas sumergidos en el agua casi por completo.

Mientras que miles de personas fueron evacuadas de las zonas en riesgo, llevando con ellas a sus gatos, perros y otros animales, más de 3 millones animales encerrados en las granjas industriales de Carolina del Norte fueron abandonados a sufrir un final tan terrible como la muerte por ahogamiento.

Las cifras, basadas en las evaluaciones de campo realizadas inmediatamente después de la tormenta por trabajadores de emergencia y veterinarios, son «preliminares y susceptibles de cambiar» de acuerdo con la portavoz de NCDACS, Heather Overton. La portavoz declaró que las muertes de animales en las granjas también han sido provocadas por daños directos de la tormenta por el viento y derrumbe de estructuras.

Existe preocupación por el desbordamiento de los purines que contienen heces de cerdo, orina y otros desechos debido al desbordamiento por las fuertes lluvias, ya que los excrementos que se mezclen con las aguas de las inundaciones pueden ser un gran peligro para la salud. De acuerdo con el New York times, también existen riesgo ambientales ya que estos desechos contribuyen a la proliferación de algas que acaban con la vida marina. Según los datos del Departamento de Calidad Ambiental de Carolina del Norte, hasta el miércoles ya 21 lagunas se habían desbordado y 36 se encontraban en un estado en el que se consideraba probable el desbordamiento.

Actualmente, los animales permanecen dentro de las granjas sin recibir alimentos, y, también, a otras granjas ya no se puede llegar debido a las inundaciones. Antes de la tormenta muchos ganaderos declararon que para ellos era imposible sacar a los animales de allí para trasladarlos. Simplemente, no consideraron, siquiera por un instante, trasladar ni a una parte de ellos.

El gigantesco número de animales que han muerto ahogados o por golpes o aplastamiento debido a derrumbes y daños en las estructuras de las granjas, es tan solo un reflejo de lo que significa para los animales la ganadería industrial.

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Queda muy claro que los animales explotados en las granjas no solo llevan vidas miserables desde su primer día, llenas de privaciones y sufrimiento, sino que son tratados como mercancías sobre las cuales solo se decide mantenerlas vivas en función de su rentabilidad. Inclusive, en circunstancias extremas como estas, no son tenidos en cuenta, y en ningún momento existe alguna consideración hacia ellos como los individuos sensibles y con voluntad de vivir que son.

Nuestro actual sistema de producción de alimentos basado en la ganadería industrial es obsoleto, ineficiente y por eso implica también un alto costo para el planeta. Desastres naturales como estos nos demuestran que aún queda camino por recorrer en cuanto a hacernos más conscientes de nuestras responsabilidad con el presente, pero sobre todo con el futuro, y a reflexionar sobre el impacto que nuestras decisiones como consumidores tienen ya que podemos provocar tanto bien o daño como queramos y valorar la vida de todos los animales y ayudarlos.