¿Deberían los productos cárnicos incluir etiquetado avisando al consumidor de las consecuencias para la salud del exceso de carne?

La Agencia de Investigación sobre el Cáncer de la OMS declaró las carnes procesadas como cancerígenas en un informe que causó una tormenta mediática en 2015. Si las carnes procesadas causan cáncer, ¿dónde está el etiquetado que avise al consumidor en los paquetes de salchichas, bacon o hamburguesas?

Además del cáncer, los expertos en salud avisan que las sociedades occidentales consumimos excesiva carne lo que nos lleva a problemas de salud de diversa gravedad. La propia OMS lleva años advirtiendo de los riesgos cardiacos y de obesidad asociados al exceso de carne en nuestra alimentación.

Las recomendaciones dietéticas tanto en Estados Unidos como Europa hacen hincapié en reducir la ingesta de carne y aumentar la de hortalizas, frutas, cereales y legumbres. Los Gobiernos de Holanda, Suecia e Inglaterra han renovado sus directrices alimentarias adaptándolas a las recomendaciones de los expertos.

La industria cárnica, mientras tanto, está ejerciendo una fuerte resistencia a las recomendaciones de los expertos en salud. Los todopoderosos lobbies del sector cárnico reaccionan ante cada nueva evidencia del exceso de consumo de carne. Esta industria sin escrúpulos no duda en meter en su cartera a «científicos» que luego envía a los platós de televisión para contrarrestar los informes sobre el exceso de consumo de carne.

Sin embargo, las evidencias siguen amontonándose. Nuevos informes continúan viendo la luz. Mientras tanto, las previsiones del consumo de carne para el 2050 hablan de un aumento exponencial debido a las economías emergentes de países como China. Existe un problema global de salud. No podemos seguir negándolo: comemos demasiada carne y esto nos está enfermando.

El etiquetado de los productos cárnicos nos situaría en un escenario conocido: lo mismo sucedió con el tabaco cuando las evidencias mostraron los problemas asociados al tabaquismo. Es perturbador observar cómo se asemejan los lobbies de uno y otro sector.

Mientras tanto, los consumidores seguimos pagando caro nuestros excesos. En España se consumen 97 kg de carne per capita al año; en EE UU la cifra sube a 120 kg; otros países de la Unión Europea siguen la tendencia: Italia, 90 kg; Alemania, 88 kg; Inglaterra, 84 kg; Francia, 86 kg.

Pensar en el etiquetado de los productos cárnicos no es una utopía. Hay sociedades adictas a la carne. Y, como se suele decir con las adicciones, el primer paso es reconocerlo.

Si quieres seguir las nuevas recomendaciones nutricionales que ya son tendencia internacional puedes conseguir toda la información y recetas que necesitas en las websites Gastronomía Vegana y Delantal de Alces.

 


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