Tres historias de granjeros que decidieron dejar de matar animales

Lo que ocurre a los animales que se encuentran atrapados dentro de la cruel maquinaria de la industria ganadera sobrepasa a cualquiera de nuestras peores pesadillas. Las prácticas más brutales y los peores abusos se juntan en ella para hacerla responsable de provocar el mayor maltrato animal conocido.

Pero dentro de esta terrible realidad también hay historias de esperanza. Y en ellas, animales a quienes esperaba el destino que la industria selló para ellos desde el día en que nacieron, pudieron llevar la vida que siempre habían merecido, gracias a un cambio de corazón en las personas que podían hacerlo posible.

A continuación te presentamos 3 historias inspiradoras de granjeros que transformaron sus vidas y las de los animales que criaban.

1. El granjero que dejó de enviar vacas al matadero

«Siendo un granjero, tú simplemente miras para otro lado». Esto era lo que se repetía constantemente a sí mismo Mike Lanigan cada vez que enviaba una vaca al matadero.

Pero llegó el día en que no pudo seguir engañando a su conciencia. Todo cambió para él un día mientras ayudaba a un ternero recién nacido a tomar su primera leche. «Lo estaba haciendo con tanto amor, hablándole al ternero y limpiándole la cara y tratando de llevárselo a su mamá», recuerda Lanigan. Se dio cuenta que a ese mismo ternero que le inspiraba tanta ternura acabaría siendo sacrificado de una forma terrible.

Mike decidió que nunca en su vida volvería a enviar a una vaca o a un ternero al matadero y que convertiría su granja en un refugio donde todos ellos podrían vivir sus vidas en paz. Actualmente así lo hace en el refugio Farmhouse Garden Animal Home, donde vive y cuida de 21 vacas, gansos, caballos y un asno de guardia llamado «Buckwheat» y se dedica a vender vegetales y jarabe de arce.

2. El granjero que comprendió lo maravillosos que son los cerdos

Tras enviar más de 2.000 cerdos al matadero durante 10 años, Bob Comis cerró su granja y decidió enviar a los cerdos que quedaban en ella a refugios de animales de granja. ¿La razón?, él mismo la explica: «mi experiencia con mis cerdos fue tan profunda e intensa que decidí no comer carne nunca más. Ser vegano se ha convertido en una parte central de mí».

Comis comenzó a sentirse cada vez más cerca de los cerdos que criaba porque le encantaba pasar tiempo con ellos. Los observaba, les puso nombres y veía como los cerdos también lo observaban y venían hasta él para buscar sus caricias.

Comis, quien pudo verdaderamente entender a los animales que enviaba al matadero, ahora está feliz con su nueva granja que actualmente produce verduras y hortalizas.

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3. Harold Brown: de granjero a defensor de los animales

Después de dedicar la mitad de su vida a trabajar en la granja familiar, Harold Brown sufrió un ataque al corazón que lo llevó a replantear su estilo de vida y, a su vez, su conexión con los animales que por años había explotado y llamado «comida».

El cambio más profundo que experimentó fue el comenzar a reconocer a los animales como individuos: «me dí cuenta de que tienen lazos familiares, anhelan la seguridad y experimentan la alegría y la felicidad». Dejó de consumir carne y otros productos de origen animal y se convirtió en un defensor de animales y promotor de un nuevo y mejor modelo alimentario basado en vegetales y la no violencia, tal y como lo demuestra en su sitio web Farm kind

Cada uno de ellos pudo reconocer que los animales son individuos que quieren vivir sus vidas igual que nosotros, y con esto cambiaron su destino. El maltrato y la crueldad son la norma en la industria ganadera, pero mucho podemos hacer para librar a los animales de tan terrible realidad.