Reformar la esclavitud como forma de perpetuarla: el caso del consumo de carne de ternera

Desde hace varios años, diversas voces que forman parte del movimiento por la abolición de la esclavitud animal manifiestan que las reformas de las condiciones en que dicha esclavitud tiene lugar contribuyen a perpetuar esta injusticia y sirven a los intereses de los esclavistas. Igualdad Animal es una de esas voces que se alzan a favor del respeto hacia todos los animales y que anima a que cada uno de nosotros y nosotras “liberemos a nuestros esclavos” y pavimentemos así el camino que lleve al fin de toda utilización animal. Sin reformas que sirvan para aumentar los beneficios de la industria, sin medidas que tranquilicen la conciencia de sus consumidores. Sin depender de la aprobación de leyes por parte de políticos -que suelen estar más preocupados por otras cuestiones- ni en función de la oposición que ejercen los lobbies de la industria esclavista. Abogamos por que cada uno de nosotros adopte un modo sencillo, directo y eficaz de ayudar a los animales: dejar de comerles.

Temple Grandin, reconocida experta en sistemas de manejo y asesinato de animales y asesora de McDonalds y otras industrias, afirma -y ofrece pruebas de ello- que las medidas bienestaristas contribuyen a que la industria de esclavitud animal funcione de un modo “seguro, eficiente y rentable” [1]. La organización HSUS (Humane Society of the United States) facilita dos informes económicos sobre los sistemas de explotación de gallinas sin jaulas de batería [2] o de confinamiento de cerdas para reproducción sin jaulas de gestación [3] que son claros en cuanto a los beneficios que obtienen quienes adoptan otros métodos de explotación. A esto hay que sumar las referencias aportadas por PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) sobre el asesinato de aves en cámaras de gas que concluyen que tal método de matar a las aves aumenta los beneficios de los explotadores, reducen los costes laborales, de mantenimiento y energéticos, y repercuten en un incremento de la calidad del “producto” -los cadáveres de las aves- [4].

A pesar de las evidencias ya existentes sobre el beneficio directo que obtiene la industria de explotación animal con las leyes de “bienestar” animal, tanto en un plano económico como en cuanto a su imagen ante la sociedad -que a su vez repercute en sus ingresos-, vemos necesario ofrecer aún más pruebas que despejen toda duda. En este caso recurrimos a las afirmaciones de la propia industria de cría, confinamiento, asesinato y venta de terneras que respaldan lo anteriormente expuesto.

En el artículo del New York Times titulado “Veal to Love, Without the Guilt” publicado el pasado 18 de Abril de 2007, la autora Marian Burros explica que si bien entre la década de 1950 y 1960 las ventas de carne de ternera blanca se desplomaron como resultado de la difusión de fotografías en las que se veían a las terneras estabuladas, apartadas de sus madres y alimentadas con leches artificiales de fórmula, la industria de explotación de terneras aprendió la lección hace poco años y tras modificar la forma en que estos animales son explotados y gracias a la promoción de su producto obtenido actualmente de este modo, las ventas de algunos supermercados que venden carne de ternera hoy día han vuelto a subir un 35% tal y como confirma la cadena de supermercados D’Agostino de Nueva York [5].

Según afirma Jonathan White de la empresa Bobolink Dairy situada en Vernon: “Costó varios años durante los cuales los clientes veían a terneros corriendo libres con sus madres para conseguir que volviese la idea de que estaba bien comerles, que ellos, de hecho, habían tenido una vida. Hacia 2004 ya me estaban animando a que vendiese su carne.” En el mismo artículo encontramos el testimonio del chef Bill Telepan que dice “La gente está más dispuesta a comer cosas que son criadas correctamente, y confían en que les daré algo que ha sido bien cuidado” -nótese la referencia a las terneras como cosas en clara muestra de especismo-. [5]

En otra publicación, esta vez de la propia industra, la empresa Strauss Veal & Lamb International Inc. líder en EE.UU. en venta de carne de ternera reconoce para la revista Meat Processing, que las reformas bienestaristas sobre el confinamiento de las terneras han aumentado sus ventas al hacer que los consumidores se sientan mejor cuando consumen dichos productos y ahora quieren aumentar el porcentaje de terneras criadas bajo el sistema grupal hasta el 100% e incluso exceder las recomendaciones oficiales sobre bienestar animal. Esta misma empresa, reconoce explícitamente que estas reformas hacen que los consumidores se sientan mejor al consumir sus productos y por tanto, aumentan las ventas del mismo. [6]

“Queremos ser la compañía que revolucione la industria de la ternera. Hay un número creciente de gente que, si se sienten bien sobre lo que están comiendo, comerán carne de ternera. Si podemos capturar ese mercado, vamos a incrementar el consumo per capita actual de un cuarto de kilo resultando en una industria de la ternera más sana” dice Randy Strauss, co-presidente de Strauss Veal & Lamb International Inc. [6]

Una medida que aumenta los beneficios y mejora la imagen de una industria que se dedica a criar, confinar y asesinar animales, difícilmente podrá ser considerada como un avance para sus víctimas que ayude a acabar con su esclavitud. Tal y como ha indicado el autor norteamericano Gary L. Francione, en un sistema en el que los animales no-humanos son propiedades de los humanos, y uno de cuyos pilares consiste en proteger los derechos de los propietarios, ninguna ley que modifique las condiciones de utilización de los animales podrá llevar a un cambio significativo de esta situación. [7]

Desde Igualdad Animal expresamos nuestro rechazo a las reformas de explotación, confinamiento y asesinato de los demás animales. Al igual que los humanos, los demás animales no son propiedades ni objetos para ser utilizados y por tanto, es un error apoyar modificaciones sobre cómo han de ser utilizados. No queremos para ellos otra forma de opresión. Al igual que sucede con la esclavitud humana, la justicia requiere que erradiquemos esta institución y no que la reformemos. Acabemos con esta injusticia, aquí y ahora, empezando por cada uno de nosotros.

Referencias:
[1] Recommended Animal Handling Guidelines and Audit Guide 2005 Edition. American Meat Institute Foundation. Temple Grandin. http://www.animalhandling.org/guidelines/2005RecAnimalHandlingGuidelines.pdf
[2] The Economics of Adopting Alternative Production Systems to Battery Cages. HSUS. http://www.hsus.org/farm/resources/research/economics/battery_cages_econ.html
[3] The Economics of Adopting Alternative Production Systems to Gestation Crates. HSUS. http://www.hsus.org/farm/resources/research/economics/gestation_crates_econ.html
[4] Analysis of Controlled-Atmosphere Killing vs. Electric
Immobilization from an Economic Standpoint. PETA. http://www.hsus.org/farm/resources/research/economics/gestation_crates_econ.html
Sitio general: The Case for Controlled-Atmosphere Killing. PETA. http://www.peta.org/cak
[5] Veal to Love, Without the Guilt. Marian Burros. New York Times. 18 Abril 2007. http://www.nytimes.com/2007/04/18/dining/18veal.html
[6] Revolutionizing the Veal Industry. Bryan Salvage. Meat Processing. Diciembre 2006. http://www.meatprocessing-digital.com/meatprocessing/200612/
[7] Rain Without Thunder: The Ideology of the Animal Rights Movement. Gary L. Francione. Temple University Press. Septiembre 1996.