

Una buena idea es comenzar con pequeños cambios de hábitos. Intenta incluir un pequeño y nuevo cambio dentro de tu rutina cada semana. Por ejemplo, podrías comenzar con reducir o reemplazar la carne de pollo durante la primera semana con una alternativa sabrosa: seitán, tofu, tempeh o las clásicas y deliciosas legumbres, repletas de proteínas.


Haz una prueba: piensa en un pollo; ¿en qué piensas exactamente? Hay probabilidades de que sea en esos animales que vienen en bandejas en el supermercado o que dan vueltas mientras se asan. Pero estos frágiles y sensibles animales tienen algunos secretos que hoy vamos a descubrir.


Si hubieses tenido la desgracia de nacer siendo un animal de granja, tu final tendría lugar en el matadero. No importaría qué animal fueses: un cerdo, una vaca, un pollo, una gallina, un conejo… Todos pasan sus últimos momentos aquí, y eso incluye a los animales que proceden de la ganadería «ecológica» o tradicional. Bienvenido al matadero.