La carne de cerdo llenó las calles de Sineu en la feria de Sant Tomàs. Hubo inclusive demostraciones de matanza de animales.
21 de diciembre del 2011
Actualizado: 21 de diciembre del 2011
La feria de Sant Tomàs llenó las calles de Sineu de visitantes ávidos de carne de matanzas.
La feria de Sineu huele a carne. Entre sobrasadas, lechonas, panadas y guisos, en ningún rincón del centro del pueblo emanaba otro olor. Y todo con un denominador común: el cerdo.
Como es tradición, las matanzas fueron protagonistas en la última gran feria del año. Con los boleros sonando de fondo, los numerosos visitantes recorrieron paradas de embutidos o repostería que despertaban el apetito.
También hubo una demostración de cómo realizar una matanza. Con esa carne, luego se elaboraron diferentes platos típicos de la gastronomía mallorquina.
Los animales también estuvieron muy presentes, ya que, por ejemplo, se pudieron comprar lechonas vivas para la cena de Navidad. Las sobradas y las lechonas fueron lo más demandado.
Los más jóvenes aprovecharon para fotografiarse con los cerdos, que bramaron mientras los aguantaron en brazos.
El evento más esperado de la jornada festiva fue el concurso de cerdos gordos, organizado por el Ayuntamiento de Sineu. Nada de concursos de belleza, lo que importaba era lo que marcara la balanza.