Cerdos, cerdos y más cerdos

, Sineu

La feria de Sant Tomàs llenó las calles de Sineu de visitantes ávidos de carne de matanzas.

La feria de Sineu huele a carne. Entre sobrasadas, lechonas, panadas y guisos, en ningún rincón del centro del pueblo emanaba otro olor. Y todo con un denominador común: el cerdo.

Como es tradición, las matanzas fueron protagonistas en la última gran feria del año. Con los boleros sonando de fondo, los numerosos visitantes recorrieron paradas de embutidos o repostería que despertaban el apetito. 
 
También hubo una demostración de cómo realizar una matanza. Con esa carne, luego se elaboraron diferentes platos típicos de la gastronomía mallorquina.
 
Los animales también estuvieron muy presentes, ya que, por ejemplo, se pudieron comprar lechonas vivas para la cena de Navidad. Las sobradas y las lechonas fueron lo más demandado.
 
Los más jóvenes aprovecharon para fotografiarse con los cerdos, que bramaron mientras los aguantaron en brazos.
 
El evento más esperado de la jornada festiva fue el concurso de cerdos gordos, organizado por el Ayuntamiento de Sineu. Nada de concursos de belleza, lo que importaba era lo que marcara la balanza.

 

En un mundo en el que el valor de la vida de un animal no humano sólo se comprende en términos económicos, es normal encontrar “ferias” o “atracciones turísticas” de este tipo. En ellas, seres con la misma capacidad para sentir que cualquier ser humano, son expuestos como mercancía lista para satisfacer el paladar de quien pueda pagar su precio de venta.

Generación tras generación se nos enseña que los cerdos son animales “que han nacido para servirnos como comida”, como si sus vidas no tuvieran otra finalidad en sí misma que la de satisfacer las necesidades humanas. Aprendemos el método de matanza, aprendemos recetas… pero poca es la información que se nos facilita sobre cómo son los cerdos, qué intereses tienen y qué los caracteriza. Desconocer a las víctimas de nuestro consumo impide que surja la empatía suficiente para llegar a comprender que la vida de cualquier animal merece respeto.

Desde Igualdad Animal te invitamos a que conozcas a las víctimas de la explotación animal, a que hagas un ejercicio de reflexión sobre el daño que nuestros hábitos suponen para otros individuos. Podemos dejar de contribuir a todo este sufrimiento, llevando una forma de vida vegana. Sólo tenemos que hacer la conexión con las víctimas, sin tener en cuenta la especie a la que pertenezcan.


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