Matan a 18 cabras en el desfiladero de La Hermida

España, Cantabria

La Consejería de Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural, a petición de los alcaldes de la mancomunidad de Liébana, realizó una batida que acabó con la vida de 18 cabras en el desfiladero de La Hermida, aludiendo desprendimientos de piedras sobre la calzada.

Las autoridades justifican la matanza porque se había observado una mayor presencia de cabras a lo largo del trazado del desfiladero “que están provocando movimientos de piedras y desprendimientos sobre la calzada, con el consiguiente peligro para los vehículos y personas que por allí circulan”.

A raíz de este hecho, los ganaderos denuncian que se ha matado a varias cabras que tenían crotal identificativo que acreditaba que tenían “dueño”. Es una injusticia lo que han hecho, apostilla uno de ellos. “No estamos en contra de que se maten los animales de la ladera que da a la carretera, que crean un peligro por los desprendimientos de piedras, pero es que han matado también los del otro lado del río que, si tiran piedras, no hacen daño a nadie. Ha sido una masacre”

Este hecho ha sido rebatido por la Consejería aduciendo que el crotal que exhibían las cabras era del año 2009 y no había sido renovado por el vigente desde marzo de 2010, “por lo que hace al menos tres años que no se ha revisado el estado sanitario de estos animales”. Por otro lado, el Director General de Ganadería señaló que Es cierto que algunas cabras estaban en el lado contrario, a 1.062 metros de la carretera. Pero las cabras no son estatuas, se desplazan. En diez minutos recorren esa distancia”.

El mismo día y a la misma hora en la que se dio muerte a las cabras, se autorizó al pueblo de Bejes hacer una batida de lobos “que estaba preparada”. Los ganaderos entienden esta coincidencia “como que han querido decirnos, que si nosotros matamos lobos, ellos pueden matar las cabras. También se preguntan si “van a hacer lo mismo con los jabalíes o los corzos que tampoco tienen crotal, que sanitariamente no están controlados, y que andan por los riscos del desfiladero”.

Este suceso demuestra, una vez más, la ligereza con la que muchos seres humanos resuelven los conflictos que se producen con otros animales. El hecho de que un individuo pueda provocar desprendimientos de piedras a la calzada o no tenga identificación que acredite su explotación, no justifica acabar con su vida. Es más, que algunas de esas cabrás estuvieran identificadas, resalta más aún su condición de esclavas, sirviendo como recursos hasta el día en que su explotación no resulte rentable.

Sin embargo, todos los animales queremos disfrutar de nuestra libertad y desarrollarnos plenamente. Podemos respetar los intereses de los demás, resolviendo los problemas que se puedan ocasionar, sin usar la violencia. De esta manera, este trágico suceso podría haberse evitado fácilmente si, por ejemplo, se hubiese colocado algún tipo de contención para que las piedras desprendidas no cayeran a la calzada, evitando así posibles accidentes. De hecho, los peligrosos desprendimientos en dicho desfiladero llevan ocurriendo desde hace décadas, independientemente de la presencia de cabras, lo cual nos da que pensar sobre la falta de previsión al hacer que una carretera transite por dicha zona.

Desde Igualdad Animal queremos dar voz a las victimas de la ganadería y de las acciones que no tengan en cuenta sus intereses, recordando que podemos crear un mundo más justo con sólo imaginar qué clase de medidas tomaríamos si fuéramos nosotros los afectados por ellas.


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