Si los mataderos tuviesen paredes de cristal…

Nuestro innovador proyecto de realidad virtual iAnimal fue presentado en el festival de cine independiente de Sundance, en Estados Unidos. Cientos de personas probaron la experiencia inmersiva con las gafas tras hacer cola. Al acabar, se les preguntaba qué imagen les había impactado más. La mayoría (algunas personas visiblemente afectadas), elegían la misma escena.

Un cerdo es forzado a entrar en el matadero a través de una pequeña puerta. Es su turno. Aterrorizado, observa lo que les ha sucedido a sus compañeros solo segundos antes. El inteligente y sensible animal se da cuenta de que va a morir como ellos. Intenta darse la vuelta desesperadamente y salir por la pequeña puerta, pero es demasiado tarde: los operarios ya la han cerrado. En un par de agónicos minutos, todo ha acabado para él.

 

 

 

 

 

 

 

 

Es la escena definitiva. Es la prueba que las personas necesitan. Es un símbolo de la tragedia que sufren los animales día tras día en las industrias que los envían al matadero.

No hay manera de negar lo que ves: ese animal no quiere morir. Está aterrorizado por lo que presencia. Sabe lo que les ha pasado a sus compañeros y sabe lo que le va a pasar a él. El miedo de ese sensible cerdo desmonta cualquier justificación ante lo que vemos. Su tragedia, como la de sus compañeros, de pronto se convierte en algo que nos afecta profundamente; su mirada, en una súplica a nuestra más profunda y benevolente humanidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

La escena resume perfectamente dos cosas: por un lado, que nuestra actual industria alimenticia está obsoleta y traiciona nuestros valores humanos hacia seres que sufren terriblemente; por otro, que el proyecto de realidad virtual iAnimal es una máquina de empatía que nos hace conectar con la tragedia de los animales. Nos abre los ojos a una realidad que las industrias que envían a los animales al matadero nos mantiene oculta intencionadamente.

¿Quién podría seguir pensando lo mismo sobre el sufrimiento de los animales en los mataderos después de presenciar a uno de los billones de animales que mueren anualmente intentando escapar a su fatídico destino?, ¿quién daría un paso adelante para decir «lo que veo me deja indiferente, no me importa el sufrimiento de ese animal»?

 

 

 

 

 

 

 

 

Si piensas que tú podrías ser quien lo dijera, tal vez es el momento adecuado para que pases por la experiencia iAnimal.

Puede que no lo sepas, pero lo que está en juego es nuestra humanidad.