¿Es menos cruel la industria del huevo española que la mexicana?

España

La reciente investigación de Igualdad Animal México en el seno de la industria del huevo del país abre una interrogante: ¿es menos cruel la industria del huevo española que la mexicana?

La versión corta de la respuesta es: no. Las estremecedoras imágenes conseguidas por Igualdad Animal sobre la industria del huevo española así lo prueban.

Para una versión más larga de la respuesta y un análisis más en profundidad, sigue leyendo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Granja industrial de huevos española

 

Las gallinas ponedoras viven toda su vida en pequeñas jaulas dentro de naves industriales. ¿Cuántos huevos provienen de ellas en España? La respuesta es que prácticamente todos: según datos del sector, el 93% de las 38 millones de gallinas en granjas españolas viven en jaulas.

También según datos del sector del huevo, en España existen 1025 explotaciones de gallinas ponedoras. Solo el 0,3% de los huevos consumidos en España provienen de gallinas que viven en condiciones de libertad.

Todas estas gallinas nacen en incubadoras industriales. Nunca llegan a conocer a su madre y desde el primer minuto de vida se les niega cualquier estímulo natural.

Solo las hembras sirven a la industria del huevo, todos los pollitos macho acaban convertidos en pienso para animales de granja.

Efectivamente, a los pocos momentos de nacer, una vez han sido identificados como machos, los pollitos son triturados vivos o gaseados. Al no poner huevos la industria considera a los pollitos macho inservibles. Esta práctica es desconocida por los consumidores, ya que la industria del huevo no está obligada por ley a mostrar sus procedimientos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gallinas supervivientes en una jaula conviviendo con el cuerpo en descomposición de una compañera que no logró sobrevivir

 

Las hembras son enviadas a granjas de engorde, donde pasan alrededor de cinco meses, hasta que alcanzan el peso necesario para empezar su antinatural ciclo de puesta.

Viven enjauladas en grupos de hasta seis gallinas más. El espacio que tienen para vivir es equivalente a la superficie de un folio de papel. La jaula es metálica y tiene suelo de rejilla.

La raza de las gallinas ponedoras se ha conseguido mediante selección artificial a lo largo de décadas. Su ritmo de puesta de huevos es antinatural. Llegará a poner 300 huevos al año, cuando en libertad pondría muchos menos. Al año y medio de vida en la jaula, si sobreviven, empiezan a poner menos huevos, exhaustas por las condiciones de vida. En ese momento son enviadas al matadero.

Abastecer la demanda de huevos de los consumidores se cobra un alto precio. Los productores de huevos abaratan costes para conseguir la máxima rentabilidad.

En las granjas viven decenas de miles de aves sumidas en un ciclo de vida y muerte que no termina nunca debido a la constante demanda. Por supuesto, en la industria del huevo no existe atención veterinaria individualizada, sería imposible costearla, a los animales se les suministra los antibióticos en el alimento y el agua, están enfermas o no.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El huevo, para algunos fuente de proteína, para la mayoría fuente de un interminable sufrimiento.

 

En Europa cada persona consume de media al año 250 huevos. En América Central son 300 huevos por persona al año. En América del Norte la estadística es de 240 huevos.

Los huevos están omnipresentes en la alimentación. Las cifras de consumo a nivel mundial son astronómicas. No sólo son consumidos en forma de huevo, sino como ingrediente de muchos otros productos.

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