Rechazo masivo a un artista por lanzar gatos al aire como parte de una performance

Bélgica, Amberes

Jan Fabre, que provocó heridas de diversa índole a varios gatos durante el rodaje de un vídeo sobre su trayectoria, ha recibido hasta el momento más de 20.000 mensajes de repulsa, dos demandas por maltrato animal, varias agresiones físicas y la prohibición de continuar el rodaje de su vídeo en el zoo y otros lugares públicos de Amberes.

El artista, conocido por utilizar habitualmente en sus obras a insectos, pájaros, perros y felinos, quiso homenajear la célebre fotografía de Philippe Halsman, "Dali atomicus", que muestra al pintor rodeado de 'gatos volantes'. Fabre intentó reproducir dicha performance danzando en las escaleras del Ayuntamiento de Amberes mientras sus colaboradores lanzaban a varios gatos por los aires, a un par de metros de altura. Pese a que las escaleras estaban equipadas en parte por material acolchado, los gatos, aterrorizados, sufrieron aterrizajes más o menos duros contra las escaleras, lastimándose y golpeándose en algunas ocasiones.

 

 

Fabre, abrumado por las críticas, dijo a un canal de televisión flamenca: «Lamento profundamente que los gatos aterrizaran mal. Quiero pedir disculpas a los amantes de los gatos. No fue mi intención herir o lastimar a ninguno de ellos. Los gatos están bien.»

También afirmó más tarde a una cadena francesa que la cobertura que se había hecho de su "lanzamiento de gatos" había sido «sensacionalista y exagerada».

Lamentablemente, parece existir cierta moda de usar animales, vivos o muertos, en las creaciones "artísticas" contemporáneas. Estos 'artistas' vulneran por completo los intereses de quienes son utilizados como objetos, como simples materiales de composición de obras en las que no han pedido participar. Como agravante, la controversia que suele generar este tipo de representaciones supone un elemento provocador y generador de publicidad que los "artistas" utilizan a su favor. 

En una sociedad en la que los animales son vistos como objetos, propiedades a nuestra disposición, este tipo de hechos pasan en muchos momentos desapercibidos por la mayoría de la gente, inmersa en la concepción de que los animales son recursos de los que obtener un beneficio. Sin embargo, cada vez más personas muestran su total rechazo ante lo que, lejos de ser el ejercicio de la libre expresión artística, esconde un desprecio total por la vida y el sufrimiento de los animales. Y es que, independientemente de su especie, los demás animales son seres igualmente capaces de sentir y experimentar emociones -como nosotros-  y, por tanto, merecedores de respeto y consideración.


 


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